Dame guaraní

Por Ana Vicini // anavicini@hotmail.com

Los chongos de Roa Bastos, AAVV.

Santiago Arcos Editor. 206 páginas. $ 68.

 

¿Qué circula, qué sabemos por acá sobre la literatura contemporánea del Paraguay más allá del célebre Augusto Roa Bastos? Ya desde el prólogo, Sergio Di Nucci, Nicolás García Recoaro y Alfredo Grieco y Bavio, encargados de la selección de los nueve autores que integran esta antología editada por Santiago Arcos, nos introducen de manera precisa en las razones, la génesis y el por qué de lo que vamos leer.

A excepción de Aguilera hay dos cuentos de cada autor, quienes en su mayoría son menores de 40: Domingo Aguilera, Cristino Bogado –su cuento “Los chongos de Roa Bastos”, una crítica irónica y ácida al mundillo literario paraguayo, da nombre al libro–, Damián Cabrera, Douglas Diegues, Nicolás Granada, Edgar Pou, José Pérez Reyes, Javier Viveros y Montserrat Álvarez, la única mujer del grupo, que igualmente puede ponerse acertadamente en la voz masculina de un treintañero desesperanzado en “El divague de un rockero melancólico” una de las narraciones más logradas del libro.

Los cuentos están cruzados en todo momento por una pluralidad idiomática donde se entreveran el español, el guaraní, el jopará y el portuñol. Douglas Diegues, nacido en Río de Janeiro en 1965, va aun más allá con su “portunhol salbagem” o “brasilguayo” y nos pasea junto a Charles Bronson por una Asunción en visperas de la revolución: “Charles Bronson estava enamorado de Paraguaylándia y estaba dispuesto a matar ou morir. Lo importante era inventar nuebamente el Paraguay, la sociedad sin Estado”. Domingo Aguilera narra en un genuino tono coloquial y crudo las andanzas del Rubio y las relaciones entre la mafia y el poder.

Esta mezcla también se da en la geografía y en su contraste: “Desde que llegué a Pedro Juan Caballero supe que existían dos Repúblicas del Paraguay, compartiendo la misma geografía pero siendo diametralmente opuestas. Asunción es lo urbano, el cemento, el smog y la miseria. El interior, en cambio, es lo rural, la campiña, el cielo claro y la miseria”, dice el personaje del cuento “De polvo eres” de Javier Viveros. Valiéndose del realismo mágico, “Xiru”, de Damián Cabrera, da cuenta de la realidad rural sojuzgada por el agronegocio. La lenta desaparición de este Paraguay rural queda expuesta de manera contundente en “El cerro y el tren”, texto del asunceño José Pérez Reyes, contado a través de los recuerdos y experiencias de una abuela y su nieto, donde nos demuestra que “con una simple pregunta infantil, queda desfasado todo un tiempo, como si fuera un vagón inservible”, tal como lo expresa el narrador.

Si bien el panorama que ofrecen los compiladores con estos 17 relatos no es completo, cosa que resultaría imposible, sí es acertado y efectivo: construye en el lector la certeza de que hay mucho más para descubrir y conocer dentro de la narrativa contemporánea paraguaya. // RT

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