Todos por el chori

Por Luz Marus // luzmarus@hotmail.com

Presentación de Choripán Social (Editorial Wu Wei), de Sebastián Pandolfelli, el 19 de julio de 2012 en el ZAS.

 

Llego temprano. Decido pedirme algo en la barra mientras espero a mis compañeros de Tónica. Parece que va a ser un evento tranquilo; hay unas veinte personas. A los diez minutos veo entrar a Alberto Laiseca y dejo mi pedido ahí abandonado. Lo saludo y le saco una foto. Me mira, me sonríe. Le preparan un lugar en una mesa con Selva Almada y otra gente del ambiente. Espero que se siente para seguir sacándole fotos. Me dice:

– ¿Vos dónde te sentas querida?

– En otra mesa, pero vine a saludarlo y a sacarle una foto, ¿puedo?

– Sí, claro.

Posa cual galán de cine y hace gestos graciosos a la cámara.

– ¿Quiere algo más aparte de la cerveza? ¿Maní, sanguchitos, algo para comer?

– No querida, gracias. En realidad sí quiero algo más, pero no me atrevo a pedírtelo. Recién nos conocemos.

Tierno. Pienso que alguien que mantiene sus pensamientos sexuales no envejece nunca. Vuelvo a la barra a buscar mi trago y me siento en la primera mesa. Durante ese momento de distracción el lugar se llenó; de repente todo el mundo literario de Buenos Aires está ahí. Veo llegar a la gente de Mansalva, Francisco Garamona y Nicolas Moguilevsky, a la gente de Muerde Muertos, a Leonardo Oyola, a Guerrieri, a Cabezón Cámara. No puedo creer que se haya llenado de gente tan pronto. Todos parecen ser escritores; no hay casi familiares. Pandolfelli convoca. Le pregunto a Leo Oyola cuál es el secreto del fenómeno y me confiesa que hace seis años que Sebastián realiza lecturas de Choripán Social y que esa novela ya tenía muchos seguidores antes de ser editada. Mientras hablamos suena un ruido seco y fuerte. Pienso que fue un tiro (siempre tan exagerada), pero resulta ser un bombo. Se escucha música de fondo y un discurso de Perón. Sebastian agarra el micrófono y dice “Después no digan que no son peronistas, vinieron todos por el chori”. Hay choripanes gratis a granel para todo el mundo. Hay remeras que se sortean. Garamona y Nicolas se van a fumar afuera, muy aristocráticos. Tengo ganas de salir y decirles “Pero chicos, si se puede fumar adentro, ¿no sienten el olor a porro?” Mejor me quedo en mi mesa. Ellos son así: salen a fumar mientras todos fuman adentro. Sebastián me confiesa que antes de empezar el evento cayeron dos inspectores y casi se clausura todo. Parece que o estaba todo en regla, o los choripanes están demasiado buenos.

El evento empieza nueve y cuarto con Laiseca, preparando su vaso de whisky en la mesa y diciendo “¡Viva Perón carajo!”, y todos “Vammoo”, mientras cantan con el bombo la marcha peronista. Habla Laiseca y el lugar enmudece. Son muchas personas. Cien personas o más. Laiseca lee partes del libro y cuenta anécdotas peronistas como cuando un grupo numeroso de mujeres “pelaron las gomas” al canto de “Aquí están estas son las mujeres de Perón”. Se ríe cuando lee, comparte gestos cómplices con el público. No parece que estuviese leyendo sino pensando en voz alta. Termina Laiseca y el público lo ovaciona. Lee Selva Almada un texto conmovedor, y remata Leo Oyola con otro texto que dice cosas como “Sí, Sebastián, te van a venir a romper la jeta y no de un beso”, “Vos sabés que lo ahí impreso, es la posta”, “Eso no te lo quita nadie, ni siquiera que te re-caguen a trompadas”. Abundantes choripanes para todos. El texto de Sebastián es motivador. Es un texto peronista, sin lugar a dudas. Sebastián se copa con el micrófono y lee su propio texto y suscita gritos en el público. El bombo acompaña con los músicos. Es una fiesta. Una fiesta peronista.

Termina la presentación, suben la música y bajan las luces. Queda una luz en la mesa que ilumina a Pandolfelli que no para de firmar libros. No sé cuánto tiempo pasa haciéndolo, pero es mucho. Al rato todos tienen en su poder un libro de él. Vamos con las chicas a la barra y nos encontramos con Garamona y Nicolás otra vez. La noche termina con anécdotas muy graciosas que prometí no publicar, muchos cigarrillos fumados adentro, y mucha cerveza que invita Francisco para todos. Todo esto lo logró Sebastián Pandolfelli con su esperado y aclamado Choripán Social.

 

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