¿Nueva crónica latinoamericana o diario íntimo de embarazo?

Por Mariano Zamorano // marianoandreszamorano@gmail.com

Nueve lunas, de Gabriela Wiener.
Marea Editorial, 2012.

Las fortalezas y debilidades de las crónicas de Gabriela Wiener radican en que sus textos están limitados a narrar experiencias propias. Sus participaciones en las revistas Gatopardo, Etiqueta Negra, Lateral y Orsai la ubicaron como representante del denominado nuevo periodismo narrativo. En 2008, la recopilación de crónicas que narraban, entre otras cosas, la participación junto a su marido en un boliche swinger, un viaje de ayahuasca y una entrevista con un director de cine porno que eyaculaba sobre una de sus zapatillas formaron parte de Sexografías, su primer libro. Desde la contratapa, Cristián Alarcón –director de la Colección Ficciones Reales-  asegura que “si Hunter Thompson hubiera podido embarazarse, seguro habría escrito su camino al parto así: entre la lucidez lisérgica y la potencia de una escritura tan visceral como sutil”.

Si algunos editores  aceptaron que las crónicas de Wiener nacen y mueren en textos que la tienen como protagonista exclusiva, la maternidad a los 30 años se debe haber presentado como la ocasión ideal para la aparición de Nueve Lunas, libro caracterizado como un “viaje alucinado a la maternidad”. De esta forma,  el argumento no escapa a la regla general y Wiener construye una crónica a partir de sus nueve meses de embarazo. Sin embargo, a pesar de estar planteado como un antimanual de embarazo, la estructura y el estilo de narración permiten definir a Nueve Lunas como el diario íntimo de una embarazada que posee la urgente necesidad de contar su intimidad a través de nueve capítulos en los que el lector resultará tan informado como para poder escribir una biografía de la escritora. Así, desde un comienzo Wiener aclara que le fascinaba el coito interruptus practicado con su marido ya que “ningún polvo cualquiera puede superar a uno perfectamente incompleto”. También nos enteramos de que al primer mes los pechos le duelen “como a una loca”, que llora viendo “horrendos talk shows” y desespera soñando que dará luz a un mono.  Todo se complica si por la extirpación del “excedente de unas glándulas mamarias”, la cronista no puede mover los brazos por unas semanas y se pierde el cumpleaños de su pareja (al que, al igual que en Sexografías , conoceremos como J).

En el segundo mes de embarazo,  Wiener describe a su pequeño habitante “muy parecido a un tumor” y comienzan a surgir recuerdos tales  como “la primera vez que hice el amor sangré” o  “las cistitis o los hongos que brotaban una y otra vez”  y generaban que en la adolescencia le diera vergüenza ir al ginecólogo acompañada de su madre. El embarazo avanza –como también los capítulos de Nueve Lunas- junto a la preocupación del estado de inmigrante latinoamericana en una España sumergida en crisis. La palabra “desempleo” es la más utilizada en el libro y Wiener no oculta su preocupación ya que la nueva situación no le permitirá dejarse “flagelar por una dominatriz sanguinaria”, hacer un reportaje sobre la donación de óvulos como “ella misma” ya realizó  o “producir al mismo ritmo los mismos osados reportajes”.

Por otro lado, Nueve Lunas también transcurre entre baby shower, curso de preparto, falta de sexo, movimientos fetales imperceptibles y dificultades para atarse los zapatos a los siete meses de embarazo –conceptos que pueden encontrarse de una u otra manera en cualquier manual convencional-. La mejor parte figura sobre el final,  donde Wiener a punto de parir observa el mal estado de los hospitales públicos de Barcelona, el escaso interés por el parto respetado,  la violencia obstétrica,  la lucha por tener un parto natural y  la prohibición del acompañamiento de un familiar en la sala de parto.  Es el momento que Nueve Lunas más se asemeja al género crónica ya que encuentra el parto medicalizado como nudo de la historia, aunque todo se desvanece cuando Wiener no logra apartarse medio centímetro de su rol de protagonista y la posible denuncia queda perdida entre sus innumerables reflexiones.

“La lucidez lisérgica y la potencia de escritura” de Nueve Lunas quizás queden reducidas en la comparación de mirar a un bebé recién nacido con tomar éxtasis  (“una mezcla de extrema suavidad, aprensión y ganas de bailar”),  observar  una teta como “un manantial” en los primeros momentos de amamantamiento, la conclusión de que “el embarazo te convierte en una bolsa de gases” o la descripción de esa especie de “moco oscuro” que encuentra Wiener en su ropa interior y que confunde con “semen residual solidificado de la noche anterior” pero en realidad representa la rotura de bolsa. Existe también la posibilidad de que en este caso el periodismo gonzo sea una mera etiqueta para uso comercial dentro del “boom de la nueva crónica latinoamericana” y la conclusión más perfecta se encuentre en la pregunta que Wiener realiza en el primer capítulo: ¿Por qué será que la maternidad nos llama de inmediato a la divulgación lírica y nos sitúa al borde de la estupidez?

Anuncios

Categorías:Reseñas

Tagged as: , , ,

2 replies »

  1. Excelente reseña. Con lo justo y necesario y sin caer en adjetivos que menosprecien el trabajo de la autora.
    Muy buen trabajo del autor.

  2. Decir que Wiener es “nuevo periodismo latinoamericano” es ignorar de que la va su trabajo, más cerca de Beatriz Preciado que de García Marquez. No esta bueno forzar la obra ajena para decir lo que queramos nosotros. Está bien que al autor de la reseña le parezca una estupidez el libro, pero deja la sensación de que quería un libro de crónica clásica, ese género cada vez más viejo (“la mejor parte es la de los hospitales”) y se encontró con otra cosa que a uno le puede gustar o no, pero que tendría que saber leer para ponerse a reseñar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s