A oscuras en una isla

Por Luz Marus // luzmarus@hotmail.com

Gracias, de Pablo Katchadjian.
Editorial Blatt & Ríos. 112 páginas. $48.

Hay que agradecer a Pablo Katchadjian haber escrito Gracias. ¿Es una novela sobre la esclavitud? ¿Es un tratado sobre la condición humana? ¿Es un relato de aventuras? Es todo eso y algo más. Katchadjian nos introduce en un mundo fantástico y a la vez cercano. No sabemos el lugar ni la época, sólo que es una isla. Pero la forma de hablar de los personajes (“si te parece que no da, no da”), y los objetos que utilizan (“birome”) nos remiten a Argentina, y más precisamente, a Buenos Aires. Esta isla, en algún lugar y en algún tiempo, tiene nuestros códigos actuales; por eso nos resulta tan amena su lectura. Con un estilo irónico e inteligente, nos atrapa en las profundidades de las reacciones humanas. Desde las relaciones amorosas, la homosexualidad, el erotismo, la lealtad, hasta la explotación y la humillación. Katchadjian nos pasea por estos lugares con un sentido del humor sutil pero contundente. Como guiño, nos repite frases textuales de su novela, párrafos enteros, (por lo que si estamos leyendo en un medio electrónico nos hace creer que el dispositivo saltó a la página ya leída), para recordarnos que es ficción y forma. Estas repeticiones que no parecen al azar nos hablan del texto adentro de la historia. “Un olor asqueroso, además, a pescado podrido y a muerte, me había quedado impregnado en el pelo. Era el olor de la humillación y de la esclavitud” se repite tres veces. En la tercera cambia la palabra “esclavitud” por “vida oscurecida”.

Su relato en primera persona sobre los infortunios del esclavo remite en un primer momento a un campo de concentración nazi, y más específicamente, al libro de Primo Levi Si esto es un hombre. Lejos de ser pesimista y hacernos creer que no hay salida, Katchadjian nos hace tener cierta mirada de compasión sobre nosotros mismos, explotadores y explotados, humillados y verdugos, todos parte de un mismo ser, imposible de ubicarse de un sólo lado. El desdoblamiento del yo también se hace presente en su novela, al mencionar un “agujero negro” en el que entran y salen los personajes después de haber probado unas raíces extrañas. Lo inconsciente, lo oscuro sube a la superficie y juega con el destino de cada uno. El absurdo de la vida y de la muerte, contado de manera fácil. En Gracias, Katchadjian nos relata de manera agradable y llevadera algo tan complejo como el comportamiento humano y sus sinsentidos. // RT2

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