Aira en el centro del canon

Entrevista a Ariel Idez

Por Mariano Bello // marianoandresbe@gmail.com

 

La editorial Pánico el Pánico publicó este año La última de César Aira como parte de su colección Potlach. Revista Tónica entrevistó en un bar de Villa Crespo a Ariel Idez, autor de esta novela que tiene a César Aira y su obra como epicentro.

¿Cuáles fueron tus primeras lecturas de Aira?

El primer libro que leí de Aira fue Duchamp en México, que estaba junto con otro que se llama La broma en una edición de Simurg. Yo venía escuchando hablar de Aira. Es un libro bastante raro, digamos, medio ensayístico. Me gustó, me pareció que estaba muy bueno pero hasta ahí. Después leí La liebre que me encantó, me gustó muchísimo. A partir de ahí me convertí en un lector conspicuo de la obra de Aira. No me acuerdo cuál fue el tercero. Todo lo que conseguía de Aira lo iba leyendo.

¿Cómo nació la idea de la novela?

Creo que desde que leí La liebre Aira me genera muchas ganas de escribir, y después de leer a Aira se me ocurrían un montón de ideas aireanas. Se me ocurrían todo el tiempo argumentos aireanos, desarrollos aireanos, personajes aireanos, procedimientos aireanos. Entonces yo no había escrito muchas cosas, salvo un par de cuentos. Se me ocurrió que para escribir una primera novela era más sencillo escribirla al modo de Aira que tratar de inventarla yo solo por mi cuenta. Primero, me motivaba escribir de esa manera. Y segundo que, haciendo de necesidad virtud, me parecía más fácil escribir una novela aireana que una novela “ideziana”. Una vez tomada esta decisión se me ocurrió darle una vuelta de tuerca y hacerme cargo de que estaba escribiendo una novela aireana. A partir de ahí se me ocurrió escribir una novela aireana sobre Aira, y lo demás fue cayendo por antonomasia. El único personaje que tenía era el del “Enano Más Sexy del Mundo” que lo tenía de un cuento pero nada que ver. Aproveché para poner ese personaje como disparador y todo lo demás fue apareciendo. Me sentía contenido por el procedimiento aireano, que es un poco lo que yo planteo en la novela, que Aira inventa un procedimiento y cualquiera puede tomarlo y escribir. La novela sería una especie de demostración de la hipótesis que plantea.

 

“Es lo más lógico: Aira se limitó a crear el procedimiento, un gran invento, por otra parte, no le restemos mérito, y después se desentendió del asunto. Una vez construida la máquina, puede poner a cualquiera a operarla. Y el procedimiento está ahí, multiplicado en sus novelas, como el algoritmo al que todas ellas se sustraen, al alcance de todos. Cualquiera puede echarle mano y escribir una novela de Aira, de hecho…” (La última de César Aira). Con un humor sincero y una prosa autoirónica en la que ni los apelativos de los personajes se mantienen estables, Idez narra una historia apocalíptica pero enclavada en una realidad reconocible, una fantasía conspirativa en la que la literatura ocupa un lugar fundamental. Una apuesta que integra con solvencia la aventura y la reflexión sobre nuestras letras.

¿Tenés una visión agonística del ámbito literario, de la literatura como campo de fuerzas enfrentadas?

En términos bourdianos, si no es eso no es nada, si no es campo de fuerzas en tensión no hay campo. Pero bueno, también se puede pensar en términos post-autonomistas, como diría Ludmer, y pensar que ya no hay más enfrentamiento de fuerzas porque no hay más campo, que no hay adentro-afuera, y que en parte las redes sociales, internet y todas estas cuestiones empiezan a diluir los límites del campo. Entonces llega una instancia en que cada uno hace la suya y está todo bien, en algún punto. Donde ya no hay disputa por una poética, por una estética hegemónica, hay una especie de libertad para que cada uno encare su proyecto por donde quiera. Al mismo tiempo eso aparece entrecruzado por un montón de otros discursos audiovisuales, de redes sociales, proyectos colectivos, y la disputa por la estética y por la poética queda relegada a un segundo plano. Yo ahora no veo grandes batallas en el campo literario, no veo grandes partidos para tomar. Veo agrupaciones colectivas que no están identificadas bajo una estética particular. Por otra parte, la literatura ocupa un lugar cada vez más minoritario. Entonces, al tener menos relevancia, creo que eso implica mayor agrupamiento. Hoy campo de fuerzas es Bailando por un sueño, un montón de gente peleándose a ver quién logra la adhesión del público.

¿Qué representa la obra de Aira en el sistema literario argentino?

Es uno de los autores canónicos hoy día. Sería necio hablar de la literatura argentina omitiendo a Aira. Ricardo Strafacce decía el otro día que hay dos líneas en la literatura, la post-aireana y la post-saeriana. Yo creo que sí, que es uno de los centros sino el centro de la literatura argentina. En ese sentido puede operar como estrella o como agujero negro, si irradia otras obras o si absorbe todo lo que se hace bajo ese procedimiento. En algún punto, todo centro del canon tiene que ser tomado pero al mismo tiempo tiene que haber un intento de generar otra cosa. Hoy día igual estamos ante una especie de crisis de esta lógica moderna de que hay que superar la tradición. No tendría sentido escribir novelas exactamente iguales a las de Aira porque ya están las de Aira y son un montón. Plantea ese desafío como todo autor canónico: “cómo escribir después de”. No creo que mi novela traiga ninguna respuesta. Me parece que lo que hace es poner en escena la pregunta.

 

Un Aira mafioso que destina los fondos de sus negocios sucios a la publicación de sus novelas, punks, skinheads, taiwaneses peronistas y un grupo de excéntricos personajes son convocados por la novela de Idez en una trama donde los acontecimientos no son gratuitos. “Voy a tratar de ponerlo en palabras –dijo el Gurú–. Las actividades delictivas de este sujeto son un secreto sotto voce en el mundillo literario, por eso le pregunté si usted era periodista. Hace años que destino buena parte de mis energías para que no trascienda la faceta criminal de Aira. Eso acabaría con la poca reputación que aún conservan las letras nacionales” (La última de César Aira).

¿Cuáles son los rasgos salientes de la máquina de narrar aireana?

En primer lugar, la apuesta por el relato. Eso fue una de las cosas de Aira que a mí más me impresionó cuando lo comencé a leer, que era un escritor que apostaba por el relato en una literatura que había estado tan saturada de formalismo y a veces de experimentaciones no tan felices, que Aira pudiera lograr esa fusión entre la vanguardia y al mismo tiempo sostener el relato como procedimiento. Me gustan los escritores que llevan adelante un relato, el que hace meramente jueguitos con el lenguaje me embola. Después, la apuesta por la imaginación, por la creación, por la invención constante. Eso también me parece que es muy valioso y Aira lo vuelve a poner en escena como algo importante, como algo vital.

 

“–¿Y cómo se llama la novela?

–Todavía no lo sé, pero por lo que nos llegó, se nota que es cien por ciento Aira: un tipo camina por la calle, una calandria le caga en la cabeza y el tipo empieza a perseguirla por la ciudad, mitad para vengarse y mitad porque tiene una fascinación con esa clase de aves, desde la infancia, cuando un tío lo lleva a…

–Bueno, calmate y dejá que la lea cuando la publiques –lo cortó Dante antes de que le contara el argumento íntegro” (La última de César Aira). Escribir, no ya una novela de Aira, que las hay y muchas, sino una novela aireana, esa fue la consigna con la que salió Ariel Idez en busca de su propia voz, ese fue el proyecto en el que se embarcó exitosamente.

¿Qué opinás sobre la afirmación de Aira de que tu novela parece suya “pero escrita en prosa”?

Él notó cierta diferencia respecto de su escritura y sí, me parece válido. En primer lugar, yo no escribí la novela aspirando a que la gente la confundiera con una de Aira, sino hubiese escrito un fake, hubiese escrito otra cosa, hubiese escrito El bar o El taxi, una novela que pareciera de Aira y la hacía circular como un fake, y ahí hubiera sido válido pensar “las siete diferencias”. Mi proyecto busca pegarse a Aira pero para producir lo contrario. Hay una novela de Aira que se llama Parménides, que para mí habla un poco de este tema. Hay un escritor, un negro literario, al que Parménides le pide que escriba una obra. Este escritor a su vez estaba tratando de escribir una gran obra que nunca podía concretar, y al tratar de escribir la obra de Parménides que es un encargo de laburo, ahí es donde encuentra su propia voz. Al tratar de escribir como el otro encuentra su propia voz en el proceso. Por ahí una de las ideas que me alentaron fue esa: voy a tratar de escribir como Aira, total, inevitablemente, voy a salir yo.//RT3

Anuncios

5 replies »

  1. Por descontado que Idez es un habilísimo prestidigitador, pero me gustaría destacar dos puntos interesantes que emergen de esta entrevista, y que me parece son fundamentales en la novela. Estos dos puntos son dos críticas a la obra de Aira.
    1.) La facilidad, pero más precisamente: el facilismo.
    “Se me ocurrió que para escribir una primera novela era más sencillo escribirla al modo de Aira que tratar de inventarla yo solo por mi cuenta.”
    “(…)me parecía más fácil escribir una novela aireana que una novela “ideziana”.”

    2.) Lo monotemático: fragmento tomado de la novela, “Aira se limitó a crear el procedimiento (…) Una vez construida la máquina, puede poner a cualquiera a operarla. Y el procedimiento está ahí, multiplicado en sus novelas, como el algoritmo al que todas ellas se sustraen”

  2. @ever: lástima que copi esté muerto, sino podríamos también prescindir de aira e ir a entrevistar a copi directamente.

    papanatas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s