In-Evita-ble

Por Lucía Fortunati // luciafortunati@gmail.com

 

Rostros y Máscaras de Eva Perón, de Susana Rosano.
Beatriz Viterbo Editora. 255 páginas.

 

Treinta y tres años de vida parecieran ser suficientes para producir un profundo impacto en este mundo. Le alcanzaron a Jesús (aunque corría con la ventaja de “ser el hijo de”) y también le bastaron a Evita. Inclusive podría manejarse la hipótesis de que el secreto para la inmortalidad en ambos casos haya sido la gran capacidad de generar fervorosos admiradores y acérrimos detractores. Ya sea a favor o en contra, lo fundamental parecería ser dar de qué hablar. Evita fue y será la mártir, madre protectora de los descamisados, y al mismo tiempo la actriz mediocre que vestía lujosas joyas y costosos diseños de Christian Dior. ¿Pueden condensarse todas estas facetas en una misma persona? ¿Qué procedimientos se pusieron en marcha para forjar quizás el más grande mito nacional? En Rostros y Máscaras de Eva Perón, Susana Rosano ahonda precisamente en el modo en el que se representó a la primera dama más emblemática de nuestro país.

Desde la introducción, la docente universitaria aclara que el ensayo está basado en su trabajo de tesis doctoral presentada en la universidad de Pittsburg en el 2005. Este detalle es fundamental ya que como lectores apreciaremos a lo largo de sus más de 250 páginas el rigor metodológico con el cual la autora se aproxima a su objeto de estudio. Se nos advierte que el estudio esquiva los debates historiográficos y sociológicos para entrar de frente en el terreno de los imaginarios que circundan la figura de Eva Perón. La problemática de la representación es entonces enfocada a lo largo de los más diversos géneros narrativos: cuentos, biografías, películas, obras dramáticas, poemas, discursos, memorias y artículos periodísticos entre otros. Se trata de rastrear lo que Rosano denomina como “Inconsciente Literario del Peronismo”, no sin antes aclarar que este concepto deriva del término de “inconsciente óptico” postulado por Walter Benjamin. Como ya anticipábamos, el ensayo está signado por formalismos académicos de esta índole. En otros textos, esto puede derivar en una escritura altamente encriptada, reservada casi exclusivamente para los finos paladares de los investigadores. Afortunadamente este no es el caso del estudio de Rosano, quien condimenta la formalidad del análisis con títulos lúdicos y redacción fluida, posibilitando que cualquier curioso siga con interés el desarrollo teórico.

Para indagar si el peronismo fue capaz de instaurar un capital cultural propio, la autora realiza en el primer capítulo “Eva a través del espejo” una lectura en clave melodramática de La razón de mi vida. Ya en el segundo capítulo explora las respuestas (muchas de ellas continuando en la línea del melodrama) que suscitó la aparición de estas memorias que Eva Perón escribe poco antes de su muerte. El siguiente capítulo estudia la representación de esta emblemática líder como “máquina deseante” desde la perspectiva del star system, los modelos retóricos de la cultura de masas y la estética camp. Finalmente, el cuarto y último capítulo ofrece una lectura de la “ficción mística” que circunvaló el cuerpo de Evita durante su enfermedad y luego de su fallecimiento. La perspectiva de género funciona como hilo conductor a lo largo de estos cuatro capítulos. La figura de Evita como sinécdoque de la compleja construcción del rol de la mujer. Entre Santa Evita y La Mujer del látigo, madre abnegada y prostituta, prácticamente sin términos medios.

En definitiva, la lectura de Rostros y Máscaras de Eva Perón resulta ineludible para aquellos que deseen profundizar las bases culturales que introdujo el peronismo. El análisis finalizó en el 2005, por lo que desde este medio pedimos a la autora que continúe su línea de investigación en este contexto político en dónde la figura de Evita es revitalizada para sostener el discurso e imaginario político de un movimiento que también genera pasiones contrapuestas como lo es el kirchnerismo. Lo interesante de la mirada de Rosano es que trasciende ampliamente la lectura proselitista o partidaria; resulta un estudio de caso ejemplar para acercarse un poco más al funcionamiento de nuestra sociedad como conjunto. Podría ser Evita u otro ícono nacional: se trata de analizar cómo construimos a nuestras figuras desde la representación literaria.//RT3

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