Prenderse fuego

por Leticia Martin // leticiamartinelem@gmail.com

Tony,  de Jorge Chiesa.
Editorial Clase Turista, 2012. Colección Saqueos en Greiscol. 64 Páginas. $40.
Foto de tapa: Bárbara Arcuschin

 

“El porqué de esta digresión zoológica la explica el alma ratonil, pelambre insensible y darwiniana que te hace triunfar en la vida pisando cabezas”

 Jorge Chiesa: Tony

 

Una especie de anti Robinson Crusoe, incapaz de nadar para alejarse de la esclavitud, decide incendiar el estudio jurídico del Dr. Zaldívar, su jefe, un viejo mercenario y mezquino que juega a los despidos y baja los sueldos a sus empleados cada mes, como parte de su plan psicópata. El socio del narrador en esta empresa es Tony, otro abogado tramposo, roedor y mendaz, que de a poco se apropia del relato y justifica el poco imaginativo título. La comparación del campo jurídico con una cueva de ratas es explícita y temprana.

La novela comienza el día en que esta dupla de losers, cual Thelma & Louise, se dispone a rociar con nafta la totalidad del archivo de expedientes del estudio. Algo impide que el objetivo se cumpla. Leerán ustedes mismos de qué se trata esa escena irreproducible. La frustración se apodera de los vengadores, que se ven obligados a buscar diversas alternativas al plan destructor. A partir de entonces cantidad de hechos y sueños del narrador nos pintan hasta qué punto es difícil encontrar la puerta de salida de ese universo enviciado. En sólo dieciocho capítulos, cortos y contundentes, la historia pivotea para todos lados. Hay muertes, traiciones, sustitución de identidades, estafas y perversiones.

Casi al final de la historia el protagonista intenta la penosa vida de escritor. Pasa de la cueva de cuervos a un sótano sucio y oscuro donde intenta escribir en soledad. Pero las tentaciones continúan desviándolo de su objetivo. Su intento por escribir es a todo o nada. Lee a los clásicos, vuelve al código civil y hasta cuelga un cartel con la imagen de una playa en la pared. Una tarde regresa sucio y rotoso a la casa de su madre. Necesita un libro con urgencia. Aquel Robinson barbudo que no logra ser reconocido, por fin consigue el texto y lo relee. Pero el plan inicial sigue apareciendo entre sus pensamientos.

La novela es muy divertida y está escrita con una prosa cuidada y atractiva que no suelta al lector. Sin embargo, detrás de los artificiosos giros y la acumulación de situaciones existe una pregunta por el ser. Las provocaciones reiteradas, tanto como la exposición de las miserias humanas son, a la vez, una traición a la clase. Contrariamente al viaje que hace Robinson Crusoe en busca de la libertad, siendo siempre optimista e incansable en la lucha; las andanzas de esta dupla no siguen la línea de la justicia suprema, ni mucho menos de la humana.

*
En Revista Tónica #4: Entrevistas a los autores de Saqueos en Greiscol y a los editores de Clase Turista.
Disponible para su descarga el lunes 3 de septiembre.

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