La Amberes hollywoodense

Por Victoria Cotino // vicutina@gmail.com

 

El cañón de Vladivostok, de Gerardo Salinas.
Editorial Clase Turista, 2012. Colección Saqueos en Greiscol. 53 páginas. $40.
Foto de tapa: Juan Pablo Russo.

 

En El cañón de Vladivostok, “El Cañón” es un título otorgado al hombre con el pene más largo en estado de erección. Es también el sobrenombre del ganador del certamen, uno de los tres protagonistas. Se trata de la primera novela de Gerardo Salinas, que es autor de mini-ensayos, relatos y poesías, publicados bajo el título Menos Uno en 2010.

El libro forma parte de Saqueos en Greiscol, una colección de géneros pulp. Aunque se lo define como western, es difícil ponerle ese rótulo. Hay algo de violencia, algo de romance, pero son tan solo atisbos. Libro de aventuras quizás suene peor, pero le cabe mejor.

La novela cuenta cómo “El cañón” intenta alejarse del negocio que lo llevó de Vladivostok a Amberes: quiere cortar sus relaciones con la mafia rusa y dejar de ser proxeneta. Para eso planea robar a un vecino, un viejo diplomático que se siente vacío y tiene pequeñas pasiones, como armar rompecabezas. En el asalto también se verá involucrado “El Mariachi”, un inmigrante ilegal que vive con miedo a que descubran que no tiene papeles, y que ve a Amberes como una ciudad parecida a la de los hobbits, apacible, amable. “El Mariachi” fantasea con los barrabravas de Nueva Chicago irrumpiendo en Amberes, rompiendo el status quo. Es una suerte de profecía de su devenir y el de sus compañeros de circunstancia.

La estructura que Salinas elige para contar esta historia es atractiva. Cada breve capítulo está dedicado a uno de los protagonistas, es una escena de sus vidas. Así, el relato avanza por tres caminos en apariencia independientes, ya que desde el principio es evidente que esos caminos van a cruzarse.

Lo más interesante del libro son los pensamientos de los protagonistas, sus miedos, su manera de lidiar con ser extranjeros. Estas impresiones se concentran, fundamentalmente, en “El Mariachi”. Para él, por ejemplo, un pueblo de Oaxaca en el que vivió era “La Matanza con autos de lujo” y escribir una Guía Práctica para los ilegales en Europa podría permitirle ganar mucha plata.

Pero cuanto más nos acercamos al final, menos son las reflexiones de “El Mariachi”. Como si la narración se adaptara a los planes de “El Cañón –“Lo importante era actuar”– la segunda parte de la novela está dedicada casi exclusivamente a que la acción suceda. Si en vez de libro El cañón de Vladivostok fuera una película de Hollywood, algunos se quejarían de las persecuciones, los tiros y las peleas, y otros la defenderían precisamente por los mismos elementos.
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En Revista Tónica #4: Entrevistas a los autores de Saqueos en Greiscol y a los editores de Clase Turista.
Disponible para su descarga el lunes 3 de septiembre.

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