Welcome to La Suave Patria

Por Alicia Digón // aliciadigon@gmail.com

 

Canción de Tumba, de Julián Herbert
Ed Mondadori, 2012. 208 p. $ 99.

 

Con esta ironía sobre su país es que Julián Herbert describe el clima del México de los narcocorridos, la narcoliteratura, el valor de la vida, la caja de una infancia signada por lo itinerante y el vagabundeo obligado de una clase social, con un destino cierto a vivir en el margen. De la muerte de una burguesía hipócrita y el fin de la familia como entidad simbólica. Y lo hace con exactitud y una poética sarcástica de la palabra, donde el camino de la leucemia de Guadalupe Chávez, su madre, ex prostituta en lo errante de su andar se nos hace transitable. Exquisito cadáver cercano a la poesía.

No es fácil acompañar hacia la muerte de quien nos echó a este mundo. Hablar de sus pañales, sus pises y sus chatas cargadas de defecaciones. Mucho menos cuando esa muerte se lleva con una hijitud dolorosa y una infancia desamparada. Aquel niño es ahora el hombre que acompaña y escribe urgido por la batería a punto de agotarse de su latop. Como su madre. En el pasillo de un hospital, entra y sale. Es el destinado a estar ahí, al lado de la postración. Y mira como un cuerpo se hace arruga. Alternar con el amor de su mujer y compañera, paseando por Berlín y escribiendo en aviones. Dice con un ritmo consecuente, al referirse a las continuas transfusiones de su madre: “…mamá se chupó a la mitad de los amigos por la vena”. Es en estos deslizamientos donde más se muestran sus orígenes poéticos. O bien, el sarcasmo en un solo renglón, “El banco de sangre tiene un filo de altar Azteca”. Alternar la vida que viene con la muerte.

Su mujer embarazada, en las esperas de aeropuerto,  en una librería de Londres compra dos libros: Elephants on acid de Alex Boese, donde “se narra con virtuosa mala leche algunos de los mas bizarros, cómicos, crueles y absurdos experimentos científicos”. No enuncia dos libros al azar. Son justamente esos, los que cierran su novela. Anuncia con la misma soltura que recorre cada una de sus frases: “El libro de Ryan es más duro y le hace honor a una antigua intuición filosófica”. Nos dice: “La de que lo humano es una enfermedad. Una abominación de la naturaleza”. Así es su tránsito por la ruta de la leucemia. Toda su obra se sucede entre el amor y la muerte. ¿Profundo? ¿Raro? Quizá el código que utiliza JH es la sencillez del “no estar” y ver desde ahí. “Mi madre nunca fue mi madre. Mi madre es un virus que camina”.

Parados en el lugar de la nadificación y el sinsentido de la existencia, podría decirse “Welcome to Canción de tumba”.

 

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