Horror sudaca

Entrevista a Esteban Castromán

Por Carlos Mackevicius // elmacke2003@hotmail.com

 

Entrevista a Esteban Castromán (Buenos Aires, 1975), autor de Fin, 380 voltios y, recientemente, El tucumanazo de la colección Saqueos en Greiscol, de la cual también es editor.

¿En qué género encuadrás El tucumanazo?

Si bien creo que El tucumanazo es un libro transgénero y polimorfo, reconozco que ciertos films de horror funcionaron como chutazos conceptuales en su origen: Halloween (John Carpenter, 1978), eXistenZ (David Cronenberg, 1999) y The Devil´s Rejects (Rob Zombie, 2005), entre otros. Pero también aquellas aventuras ochentonas en clave road movie, ya fueran pelis o miniseries, donde los protagonistas peleaban en bares o tugurios de lucha por dinero. Por otro lado, está presente la épica del desastre latinoamericano: un espécimen tercermundista que intenta ser alguien, o al menos sobrevivir, en un país desarrollado, abriéndose camino como puede en esa jungla dispar, torpemente, a los cabezazos. Supongo que ese gesto desesperado sería difícil de encuadrar en algún género específico. O bien, podríamos inventar uno nuevo: “horror sudaca”.

¿Cómo surge la idea de vincular el mundo de los videogames (o fichines) con la creación de una obra literaria?

El hemisferio racional de mi cerebro se preguntó lo siguiente: a) ¿alguien sería capaz de negar que los artefactos técnicos que solemos utilizar determinan lógicas de pensamiento específicas, modos de relacionarnos con nuestra propia existencia y con el mundo?; b) ¿cuándo la literatura no se ha nutrido de los signos vitales de su época, ya sean políticos, culturales, sociales o sensibles?; c) ¿acaso no vivimos inmersos en una dinámica afiebrada, maquínica y meritocrática, donde los videogames (o fichines) son -en la actualidad- su representación metafórica más atinada?

Mientras tanto, en paralelo, el otro hemisferio hizo lo suyo: a) ¿qué pasaría si un personaje tucumano se transformase en un asesino serial luego de la revelación involuntaria de su poder asesino (partiendo de esa creencia instalada en determinados círculos sociales de que los tucumanos, en peleas cuerpo a cuerpo, propinan cabezazos a modo de arma letal)?; b) ¿cómo operaría la aptitud homicida de un slasher argento en la capital universal de los granjeros desequilibrados: la Norteamérica profunda?; c) ¿y si el relato mutara de tal manera apelativa para involucrar al lector e ir haciéndolo parte del ADN del personaje, como una metáfora subjetiva de su dinámica afiebrada, maquínica, meritocrática y narrativa?

¿Creés que los lenguajes del cine y de la literatura son parangonables?

No parangonables en términos lineales, porque cada uno tiene su gramática y su riqueza, pero es evidente que se afectan entre sí desde siempre. En mi caso, el cine y la música son influencias vitales, quizá más relevantes que la literatura.

El tono de la narración va cambiando (más allá de la peripecia y de los artificios formales a fin de cada capítulo) a lo largo de la novela; ¿cuál fue el efecto buscado?

Un efecto de aduana blanda que resonara como un ¡CRASHHHH! amplificado en la experiencia sensible, como cuando uno abandona un país e ingresa en otro con reglas completamente distintas. Ese desplazamiento desde un territorio gobernado por la objetividad analógica (un personaje distante en tercera persona, donde nada se puede hacer al respecto porque todo está articulado por default) hacia una subjetividad digital (un nosotros inclusivo, una consciencia colectiva capaz de construir la ilusión de que el destino del personaje podría modificarse, si no se tratara de un libro impreso, por supuesto).

¿Qué estás escribiendo?

Ahora mismo estoy corrigiendo la novela El alud (mención especial del Premio Indio Rico 2010) que saldrá a fin de este año. También una serie de historietas lisérgicas –craneadas a dúo con el ilustrador Iñaki Echeverría- que venimos publicando en la revista Fierro desde mayo. Dándole los últimos toques a la novela Venganza marca cañón (que fue finalista del Premio de Novela Negra Azabache 2012). Algunos relatos para antologías que se presentarán entre este año y el próximo. Y unas cuantas cosas más. Inercia de escritura sin filtro, sin nave nodriza reguladora. Puro placer.//RT4

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