El lado B de la Justicia

Entrevista a Jorge Chiesa

Por Leticia Martin // leticiamartinelem@gmail.com

 

Entrevistamos a Jorge Chiesa (La Plata, 1969) uno de los cuatro narradores de Saqueos en Greiscol, la nueva colección de Editorial Clase Turista dedicada al horror, la ciencia ficción, el western, lo fantástico y otros géneros pulp. Jorge Chiesa publicó Los Libritos (2011), Nilsen (2011), Dinamarca (2011) y La Pesquita (2007).

¿Cómo surge la idea de Tony?

Me cuesta llamarlo Tony porque el título de ese relato era El regreso del Jedi y tuve que cambiárselo para no tener problemas con George Lucas. Cosas que suceden cuando uno no piensa que eso que está escribiendo tal vez algún día se pueda publicar. Yo trabajé como empleado en un estudio de cobranzas durante seis años y puedo decir que es un mundo que conozco bien. Tony es el resultado de esa experiencia y de querer narrar ese mundo de un modo no convencional. De querer desmantelar el discurso solemne, propio de la ley, a través del delirio.

En la presentación dijiste que tu novela es una traición a la clase. ¿Por qué?

Por un lado, me refería a la clase de los abogados. En la antigua Roma, el ejercicio de la abogacía era una profesión viril (officia virilia), y en ese sentido creo que los personajes están, a través de sus prácticas sexuales, subvirtiendo ese concepto de masculinidad, por suerte hoy perimido; además de atentar contra un falso orden moral y una falsa idea de decoro, todos gestos que hoy me parecen un tanto anacrónicos. Por otro lado, hay otra idea de traición, la traición a la propia clase social. Mi viejo, en mi primer año de Facultad, me dijo: sos abogado de banquero o de almacenero. Como te dije, yo trabajé durante una buena cantidad de años para una compañía financiera, haciendo el trabajo sucio. Me pasó tener que atender a hombres que se largaban a llorar adelante mío porque no tenían trabajo y por eso no podían mantener a su familia. El asunto era que yo estaba ahí para cobrarles una deuda. Tenía razón Ezra Pound: los Bancos, las Financieras, la Usura son el cáncer de la sociedad. Entonces decidí renunciar y pasarme de bando, desoír el consejo paterno. Por eso hoy defiendo deudores, personas que tienen el sueldo embargado; es mi especialidad.

En 25 preguntas adelantabas que ibas a escribir un delirio para hacer pedazos el aire grave del discurso legal. ¿Lo lograste?

En eso estoy, es justo lo que estoy escribiendo. Pero del ámbito privado del estudio jurídico pasé al Palacio de Tribunales: un sitio siniestro donde los cargos se consiguen de manera hereditaria o a través de favores sexuales. Vos no sabés lo que es eso. Tribunales es un descontrol, están todos con carpeta psiquiátrica o con denuncias de acoso. Claro que todo esto es algo que se da, obviamente, puertas para adentro y no creo que nadie se anime a admitirlo. Yo apunto a mostrar el lado B de la Justicia.

¿Pensás que al mundillo de los abogados le interesará leer Tony? ¿Qué hay de bueno y de malo en eso?

Depende de qué tan en serio se tome uno. Los que lo leyeron, me ven y se ríen. Me dicen que estoy loco. Lógicamente en la profesión uno ve cosas bastante trágicas y bastante serias; sobre todo, temas de Familia y Derecho Penal. Tanto Tony como el narrador son abogados pero, ante todo, son empleados en un estudio jurídico; trabajan para otro que los explota. Por eso más que abogados son lo que yo llamo obreros del Derecho.

¿Sos un escritor pesimista?

Supongo que soy trágico por naturaleza y por eso, como lector, me gusta la literatura pesimista; que es la literatura que hacen los otros y no yo. Hacer  realismo serio a mí no me sale. Entonces me resigno a escribir cosas como Tony. No la paso mal, me divierto bastante, y eso es algo que consigo gracias a la risa, a su poder sanador. Si a través de la risa puedo traficar significados dolorosos, mejor. Eso para la narrativa, porque para la poesía soy un escritor de lo más serio.

¿Leer a los clásicos o leer la época?

En la medida de lo posible, a los dos. Lo que yo me pregunto es cuál de esas lecturas gravitan de un modo mayor en el tipo de escritor que uno cree que es. Ahora ya no, pero antes lo único que yo leía eran escritores consagrados, muertos. Por ejemplo, mi modelo de escritor, durante mucho tiempo, fue Onetti. Lo curioso es que termino escribiendo Tony, algo que a Onetti no le gustaría ni medio, y que tal vez responda a una maquinaria textual más emparentada con narrativas como las de Aira o Laiseca, escritores a quienes yo apenas he leído.

¿Cómo hacés convivir en armonía al abogado, al surfista, al padre de familia y al escritor? ¿Alguna de estas pasiones pesa más?

El surf es algo increíble, es meterse en el mar con la tabla y olvidarse de todo. Pero, como toda pasión, se puede volver demasiado absorbente y privarte de un montón de cosas. A mí los libros siempre me atrajeron y por eso Mar del Plata es como el lugar ideal, porque no hay olas todos los días y el clima no es el mejor. Es decir que hay un balance natural que me permite leer y escribir sin comerme la cabeza pensando que podría estar en el agua. De todos modos, ese es un esquema que se rompió cuando me casé con María, mi mujer, y tuvimos a nuestra hija Violeta, que es la vida. Ahora trabajo mucho, surfeo poco y escribo cuando puedo.//RT4

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s