Aglomeraciones mediadas tecnológicamente

Por Leticia Martin / @leticiamartin

mirta varela

Editorial Eudeba / Precio: $165,00 /302 páginas.

Raymond Williams escribió: “no hay masas sino apenas, maneras de ver a las personas como masas”. La idea se puede transpolar a la multitud y también al pueblo. ¿Quién nombra a ese sujeto colectivo? ¿Por qué lo nombra de ese modo y qué se juega en ese gesto?

En un contexto que pareciera más bien signado por el fin de los medios y en años de gran visibilidad de las multitudes, la pregunta por la representación de este colectivo y su autenticidad sigue vigente.

Mariano Mestman y Mirta Varela, investigadores del Conicet en el Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencia Sociales (UBA) coordinaron, en torno a estas cuestiones, un libro de ensayos de autores nacionales y extranjeros que a partir del estudio de las imágenes intentan reponer el proceso representación de ese sujeto colectivo del Siglo XX a esta parte.

Masas, pueblo, multitud en cine y televisión, involucra el trabajo de catorce autores –investigadores y docentes– interesados en los medios de comunicación y la academia. Ellos son: Gonzalo Aguilar, Ana Amado, Mario Carlón, Claudia Feld, Marcela Gené, Clara Kriger, Irene Marrone, Mariano Mestman, Fabiola Orquera y Mirta Varela e investigadores extranjeros como Lynn Spigel (Chicago), Antonio Medici y Vito Zagarrio (Roma), Manuel Palacio y Concepción Cascajosa (Madrid)

¿Desde cuándo vienen trabajando en el Seminario Internacional que dio origen a este libro?

MV / Mirta Varela: El Seminario Internacional “Representaciones audiovisuales de las masas. Perspectivas comparadas” tuvo lugar el 29 de octubre de 2010 en la Biblioteca Nacional. Sin embargo, el libro no es una transcripción de las intervenciones, ya que los intercambios durante el encuentro tuvieron como objetivo discutir las presentaciones originales. Además, el seminario coincidió con la muerte de Néstor Kirchner y eso marcó el clima del encuentro. No sólo se produjo una concentración de masas para despedir sus restos sino que se desencadenó una guerra de imágenes y representaciones en los medios de comunicación. En ese sentido, a pesar de que la mayor parte de los trabajos referían a sucesos históricos, la actualidad de los problemas que se discutieron fue bastante evidente. Por otra parte, el libro se inscribe en un programa de investigación colectivo iniciado en 2009 donde participaron algunos autores de los capítulos como Gonzalo Aguilar, Ana Amado, Claudia Feld o Fabiola Orquera. Y juntos, coordinamos desde hace varios años el Seminario mensual “Medios, historia y sociedad” en el Instituto de Investigaciones Gino Germani que también ha sido un espacio de debate de temas que atraviesan el libro.

¿Cuál fue el hecho que los decidió a publicarlo?

MV: Los autores que convocamos tenían trabajos previos que rozaban, en cierta forma, el tema del libro. Se trata, en todos los casos, de investigadores con una trayectoria significativa. De manera que nos pareció que las intervenciones podían resultar en un libro interesante, con trabajos que dan cuenta de investigaciones previas, al mismo tiempo que  responden a una pregunta común: ¿cómo construyen el cine y la televisión la imagen de las masas?

¿Cómo trabajaron con los autores de Chicago, Roma y Madrid?

MV: El mail, el skype, el dropbox permiten un tipo de comunicación para la escritura que, en algún punto, termina siendo determinante sin importar en qué lugar se encuentre la otra persona. No sé si el diálogo con los investigadores de esas ciudades fue radicalmente diferente que con los que viven en Buenos Aires. Quizás sí varía el hecho de que con algunos compartimos otros espacios de trabajo y encuentro.

MM / Mariano Mestman: En algunos casos, incluso tenemos intercambio de materiales audiovisuales. Esto nos permite enriquecer el Archivo Audiovisual del Instituto Gino Germani, especializado en estos temas, que creamos hace unos años al confluir con el grupo de la investigadora Irene Marrone y que es de consulta pública actualmente.

¿En qué medida la web desplazó a los medios de comunicación masiva? ¿Es posible pensar a Internet como un espacio de visibilización de las masas del Siglo XXI?

MV: Internet incorpora dentro de sí los medios masivos. Así como la radio y la televisión se pensaron inicialmente como “difusores” del cine, el teatro, la música y otro tipo de producciones preexistentes, hoy esa función la cumple en buena medida la web. En ese sentido, más que desplazar, pareciera que la web subsume, absorbe a los medios de comunicación masiva que no sólo no desaparecen sino que encuentran un nuevo espacio de circulación en la web. Por supuesto, en ese proceso los transforma y además suma elementos novedosos. Creo que la pregunta entonces es en qué consiste la visibilización que las masas adquieren en la web. En las protestas que están teniendo lugar en diferentes partes del mundo se señala permanentemente el rol que facebook y twitter cumplen para las convocatorias y también, en cierta forma, para la “visibilización” de la magnitud de las protestas. Sin embargo, creo que todavía sabemos muy poco acerca del modo específico que podrían adquirir las imágenes de las masas en Internet, que es el eje que articula el libro en relación con el cine y la televisión.

MM: En la primera parte del libro, llamada “Los conceptos en la historia”, el capítulo de Mario Carlón analiza la singular situación de articulación entre medios masivos y medios digitales, característico de los últimos años. Y Antonio Medici estudia las transformaciones que afectan la representación de las masas en el cine político italiano durante la segunda mitad del siglo XX. Y además de las transformaciones políticas, se centra en los cambios tecnológicos de los dispositivos audiovisuales. Por ejemplo, hacia el final, analiza un documental sobre los sucesos del G8 en Génova en 2001, construido con registros de video-activistas, a veces con teléfonos celulares, desde dentro mismo de las manifestaciones.

¿Creen que existe en nuestro país un interés genuino por los géneros televisivos o estas narrativas no logran exceder el campo de la investigación académica?

MV: El interés estético de la televisión es inversamente proporcional a su importancia social y política. En este sentido, la televisión ha sido tratada fundamentalmente como un objeto de análisis para el discurso político, la economía política y, en cierta medida, la sociología. Desde el punto de vista de la popularidad es bastante evidente que a la sociedad argentina le interesa la televisión, aunque paradójicamente no la consideren un medio legítimo. O, al menos, no en su totalidad. En la investigación académica todavía sigue siendo muy problemático el estudio de la televisión: la mayor parte de la investigación social continúa utilizando la prensa como fuente principal, aunque la radio y la televisión han sido sin duda los medios de mayor pregnancia social durante más de medio siglo. En la actualidad, con la hegemonía de Internet, la televisión se recoloca en el espacio mediático. Sin embargo, continúa siendo difícil reconocer el estatuto de su imagen. Una parte muy significativa del cine documental se construye con material de archivo televisivo, sin embargo es difícil que se reconozca en ese archivo algo más que su valor testimonial. En ese sentido, el libro no busca la legitimación de la imagen televisiva sino tratarla como un objeto específico de gran densidad sociológica y cultural. En este sentido, creo que resultan muy importantes los aportes que ofrecen los textos de Lynn Spigel y Vito Zagarrio en el libro. Ambos escribieron trabajos notables sobre televisión en Estados Unidos e Italia respectivamente y, en cierta forma, ya no discuten la necesidad de reivindicar el estatuto sociológico de la televisión sino que avanzan en un análisis de su rol histórico en relación con la sociedad de masas norteamericana y con el fascismo en Italia.

En el libro se sostiene que el cine ha producido un discurso crítico, estético, mientras que la televisión abrió un campo de investigación en torno a la recepción y las audiencias. ¿Creen que Internet abrirá un campo propio de investigaciones y que finalmente será una herramienta apropiada por las masas?

MV: Sí, claramente. De hecho, ya existe un discurso sobre Internet y una cierta apropiación de internet por parte de las masas.

¿Por qué piensan que este libro tiene lugar en este momento histórico?

MV: El proyecto de investigación sobre el tema de este libro fue gestado hace varios años como un intento de discutir lo que entonces parecía una constatación y es que la ocupación del espacio público por parte de las masas no tenía sentido ya que la política se dirimía en los medios. Desde entonces, los movimientos de masas no han dejado de crecer. El 2001 en Argentina, los movimientos de los países árabes, los indignados españoles, las protestas en Brasil recientemente dan cuenta de un momento de ebullición que no resulta fácil de interpretar pero que, sin duda, colocan el tema de este libro en el centro del debate contemporáneo.

Si entendemos a la cultura popular como “afásica”, siguiendo a Michel De Certeau cuando dice que “el pueblo no existe por fuera del gesto lo suprime”, ¿cuál sería el movimiento sucedido para que el testimonio subalterno cobre voz en los films que analiza Mariano Mestman?

MM: Por un lado la “presión” por hacerse escuchar de los movimientos populares en especial en el denominado Tercer Mundo, pero también en torno al 68 europeo o las protestas incluso previas del movimiento por los derechos civiles y los estudiantes en Estados Unidos. En el caso de América Latina a que se refiere ese texto, en los años sesenta el testimonio subalterno irrumpe en las ciencias sociales, la literatura y la producción cultural en general. Los cineastas políticos incorporan esas voces en los films, a veces de modo directo en el documental, a veces posincronizadas y a veces dobladas, depende de las tecnologías disponibles, pero siempre en el marco de las facilidades que en los años sesenta otorgaba en el mundo los equipos más livianos y la sincronización sonora. Una incorporación de esas voces que al mismo tiempo es “negociada” con las tesis revolucionarias de cada cineasta, muchas veces expuestas en la voz over. Pero también el testimonio subalterno irrumpe con puestas en escena ficcionales de los propios protagonistas, donde actúan y reconstruyen los hechos. Los casos que se estudian son clásicos de la literatura testimonial del momento que llegaron a las pantallas antes o después de a los libros: el cimarrón cubano Esteban Montejo, la dirigente minera boliviana Domitila Barrios, los estudiantes del 68 mexicano y el resistente peronista Julio Troxler. Ellos representan a sus colectivos, a las masas, en los films. En un doble sentido, político y cinematográfico. Y las películas los muestran como parte de esos colectivos, aunque la dialéctica masas-testimonio en esos films es más compleja de lo que suele creerse.

¿Creen que finalmente lograron un libro crítico respecto de las formas de representación a que fueron sometidas las masas a lo largo de la historia?

MM: Por lo menos esa fue la intención; una mirada crítica que abordase casos históricos concretos. Como decimos en el libro, pensar todos esos conceptos tan problemáticos de la historia intelectual -masas, multitud, pueblo, etc.- en una empiria históricamente situada. Y analizar allí los modos de representación, avanzando en perspectivas comparadas cuando resultaba pertinente.

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