Las series de los que hacen Tónica

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En la redacción de Tónica también se habla mucho de series. Se recomiendan, se elogian, se describe con entusiasmo episodios y finales de temporada. Así que nos preguntamos qué miramos en Tónica y este es el resultado.

Natalia Gauna

The Sopranos. Además de la temática de la serie,  la construcción de los personajes y las interpretaciones -destaco a Galdolfini- son contundentes, personajes ambivalentes, entre trágicos y cómicos, sumamente interesantes. Otra que estoy viendo y me gusta mucho es Arrested Development, una comedia sobre las miserias de una familia en la declive total. Cada uno de los personajes son inescrupulosos, patéticos y perversos pero también amables y románticos. Esa ambigüedad resulta divertida. Lost en su construcción de la intriga hizo de una de las series que más me enganchó pero que abandoné en la tercera temporada.

Mariano Zamorano

Aparte de The Wire por todo lo hablado el martes, creo que Treme es continuadora en el sentido de la gran descripción de una ciudad desde distintos planos. En este caso se centra en New Orleans después del Katrina con todo recontra hecho mierda. David Simon -creador de The Wire- es uno de los dos guionistas y, si bien los personajes son mucho menos complejos y están reducidos al shock de lo vivido, creo que es muy recomendable. Los 13 capítulos de la primera temporada de House of Cards prometen. La Casa Blanca abordada desde la rosca, el ocaso de los diarios en papel y un gran papel de Kevin Spacey (como Francis Underwood quiere llegar a la vicepresidencia). Zafa de todos los lugares comunes a los que puede llevar a imaginar estos dos renglones de mala justificación.

Carlos “Macke” Mackevicus

Recomiendo Twin Peaks porque es eterna. Me gustan las historias en clave realista que se abren a lo mágico, paranormal, o esotérico; y me gusta pensar que todos tenemos un doble fondo siniestro dentro nuestro. También me gustó mucho The Walking Dead, porque tus amigos y tu mujer te pueden traicionar, pero siempre puede llegar a ser todo una gran confusión.

Leticia Martin

Mad Men. Me gusta porque se inscribe en la pura contradicción del hombre moderno, abona ideas de bien y mal nada estereotipadas, el personaje principal es preso de una neurosis que me resulta cercana, luego, los personajes secundarios tienen giros inesperados. Peggy es mi favorita. La dirección de arte para recrear la época es impecable.

Juan Terranova

Mi serie preferida de todos los tiempos es Mad Men. Mirándola aprendí muchas cosas muy útiles sobre los hombres y las estructuras de poder y confianza en el capitalismo de servicios. Antes de que llegara Mad Men mi serie preferida era Six Feet Under. También vi Lost, que fue importante en su momento, The Wire me parece una obra maestra, vi mucho una que se llamaba The third watch, en Warner, y ahora sigo Game of Thrones. También me gusta The Walking Dead. En un plano metafórico y no tan alucinado, The Walking Dead y Mad Men son la misma serie. En sueños, cuando duermo, tengo una ligera tendencia a confundirlas. Al final lo que importa es el deseo que te mantiene vivo, cómo cuidás a los que querés, cómo atravesás los cuerpos podridos de tus enemigos y como todo eso se mezcla y se complejiza.

Adela Salzmann

No consumo muchas series. De las que vi, Twin Peaks es la mejor; me gustaría ver una Twin Peaks peronista y retrofuturista, situada en La Alumbrera. Le doy algunos créditos a Dead Set, la miniserie de zombies donde los únicos sobrevivientes son un grupo de descerebrados que queda encerrado en el set de filmación de Gran Hermano. Extras y The Office, más que nada por el personaje de Ricky Gervais. De producción nacional, en su momento vi Okupas y tengo un buen recuerdo. Los simuladores también me entretuvo.

Pablo Scoufalos

Twin Peaks. La primera temporada es una joya, un canto a la belleza y al dolor humano, a lo insondable de los sueños y el alma. Todos los personajes tienen alguna oscuridad, algo que esconder. Me fascina el personaje de Cooper, un agente del FBI que es una especie de Sherlock Holmes místico y compasivo que se ve interpelado por el encanto y las miserias de la gente del pueblo. La otra serie que recomendaría es, sin duda, Mad Men. Por la profundidad psicológica de los personajes, porque los años sesenta tienen tantas contradicciones para explorar y están tan bien mostradas, porque hay capítulos deslumbrantes y otros que no. Y por último, rescato una serie cómica, un clásico del absurdo que tiene sketches tan boludos como memorables: Monty Python.

Florencia Blanca

Miro muchas series pero recomiendo Mad Men. Tiene la perfección técnica de muchas de las series de AMC o HBO pero la elijo porque sin darnos cuenta en seis temporadas se fue delineando una historia sobre la mirada que tenemos de nuestros padres y cómo convivimos con los que creemos son sus mandatos. El personaje de Lane fue el ejemplo más trágico y memorable entre todas las relaciones padre-hijo que aparecieron en la serie. Después recomiendo Girls. En el primer capítulo Hannah (Lena Dunham, quien escribe la serie) dice que quizás sea la voz de su generación. Probablemente sea la voz de las minitas de ciudad entre veintidós y veintiocho que no saben qué hacer con sus vidas.

Martín Felipe Castagnet

Breaking Bad lleva la antorcha de la mejor serie contemporánea en sus manos porque abraza el patetismo: las escenas más importantes de los personajes ocurren en calzoncillos, en pantuflas o en el inodoro; los personajes nunca está del todo cómodos ni con la violencia, ni con el dinero, ni con el poder, lo que no les impide dejar de desear ninguna de las tres cosas. “Respetá la química”, dice Walter White, y eso es lo que hace todo el equipo detrás del programa: actores, guionistas, directores y técnicos. En otro género y otro formato, recomiendo Adventure Time: imaginación y sinceridad ilimitada durante diez minutos. “Equivocarse es parte de crecer, y uno realmente no deja de crecer nunca”.

Virginia Ruano

Todo empezó con Lost, la adrenalina al recorrer los Blockbuster de Almagro/Caballito para conseguir el disco dos de la tercera temporada es tan inolvidable como patética. No me importa lo que digan del final, la banco por el quiebre que significó. Roma, a lo largo de dos únicas temporadas, logra una combinación excelente entre violencia, sexo y drama. Y dos que están en carrera: Mad Men, porque tiene el mejor guión de todas y los personajes son impecables (Roger Sterling, mi muy preferido); y House of Cards, si bien en algunos capítulos cae un poco, tiene todo para trascender, y el sustantivo “housecardeada” (creación del periodista Juan Pablo Varsky) para nombrar diferentes situaciones de la política argentina, como por ejemplo el reciente robo a la casa de Massa, es de lo más ocurrente que escuché en mucho tiempo. (Y no puedo dejar de mencionar el hermoso cuerpo de Michael Scofield tatuado con el plano de la cárcel de Prison Break).

Luis Andrade

Los Años Maravillosos. La voz en off es inolvidable, hay mucha perdida de inocencia mezclada con nostalgia a lo largo de la serie que se vuelve atrapante, sus personajes son entrañables (Kevin Arnold, Winnie Cooper, Paul Pfeiffer) y transcurre en medio de hechos sociales importantes como la llegada a la luna, Vietnam y las primeras manifestaciones hippies. No puedo dejar de resaltar el intro, Joe Cocker cantando “With a Litlle help from my friends” de los Beatles. Cada tanto la busco en Youtube y me emociono.

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Categorías:series

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