¿Cuál es tu serie favorita? Parte II

La crítica de series no es una práctica extendida. No es como el cine, donde hay mayor sentido crítico y plumas legitimadas. Las series no han formado críticos, han formado fans, obsesivos del guión, descifradores de signos, que especulan en foros sobre el posible desenlace de Breaking Bad o las múltiples interpretaciones de Twin Peaks.  ¿Qué resulta más fácil: elegir una serie favorita o una película? Podríamos decir que la elección de la serie se permite ser más caprichosa, superficial, injustificada. Ahí encontramos un terreno para explorar.

Escritores, directores de cine, periodistas, dramaturgos, críticos y músicos responden acerca de sus series favoritas. También señalan series no recomendables, que no deberíamos ver ni el primer capítulo. Entre ellos, hay todo tipo de espectadores: perseverantes e impacientes; clásicos y excéntricos; nostálgicos y contemporáneos.

En este número, Zambayonny, Rafael Spregelburd, Diego Sánchez y Leila Guerriero le responden a Tónica.

Zambayonny

zambayonny

 La verdad no miro muchas series, pero la que recomiendo sin dudar es Life of Mars (en  cualquiera de sus dos versiones) porque es una serie pactada a cierta cantidad de  capítulos que no se modificaron con los vaivenes del rating, porque es una gran idea,  porque tiene la mejor música de todas las series y un final con huevos, no como Lost. Y  por otro lado la que no recomiendo ni el primer capítulo es FlashForward porque uno se  engancha y al tercer capítulo la arruinan para siempre.

Rafael Spregelburd

rafael

 No sé si tengo una serie favorita. Los gustos cambian con el tiempo y la memoria es  engañosa. Lo que de niño me parecía maravilloso, cuando la televisión era mucho más tosca  que lo que es ahora, seguramente hoy debe ser imposible de mirar. Pero en lo que va de la  década supongo que mi favorita es Mad Men. Sus detractores afirmarán –y con razones– que  el núcleo argumental es muy parecido al de un culebrón. Sin embargo, es una de las pocas  series que está plagada de matices. Lo importante jamás se narra en primer plano, sino que  es fondo, depósito barroso, poso, y queda como pulsión, amenazante, mientras el supuesto  mundo argumental se despliega. La tensión erótica de la serie tiene poco o nada que ver con lo explícito de otras producciones, y su trasfondo político es novedosísimo para el común de  las series norteamericanas, que cuando no endiosan al sistema simplemente lo critican sin imaginación. Mad Men es una serie fina, de diseño, de especulación, de permanente sorpresa:  verifica en cada episodio lo que uno ya sabe de su lenguaje, pero siempre agrega algún  condimento inesperado. Yo espero cada temporada como un adicto.

Diego Sánchez

diego sanchez

El lugar común de recomendar The Wire es algo a lo que me sumo con alegría. Es una serie sin psicologías, con personajes que tienen la  misma densidad moral que Miguel Ángel Pierri, y que toma todos los  grandes temas del prime time televisivo norteamericano -la policía, la justicia, el narcotráfico, los sindicatos, el periodismo- y los saca de New  York o Los Ángeles para llevarlos a una Baltimore similar a un distrito  electoral del conurbano o una ciudad eslava arrasada por la libertad de  la glásnost: sórdida, sin Estado, empujada por la fe en la supervivencia,  y narrada con la suficiente autoconciencia y respeto por el espectador como para no caer en condescendencias. Y pese a esto no es pretenciosa ni abandona los condimentos de una serie propiamente  dicha: elaboración de rasgos, tensiones, catchphrases. Es  excesivamente entretenida. Breaking Bad, por su parte, es hermosa  como cualquier otra historia narrada en el desierto. Enlightened emana  ese sopor intelectual que sólo puede producir la Costa Oeste  americana. Laura Dern es David Forster Wallace. Después está Mad Men, Game of Thrones, House of Cards, Louie, Girls, Sherlock… Hago un recorte sobre la producción reciente. Con respecto a lo que no recomiendo, soy lo suficientemente neurótico como para sospechar de la improvisación y el consumo de casi cualquier cosa que no haya sido precedida por una investigación exhaustiva. Pero además no recuerdo series a las cuales les haya dedicado tiempo y no tengan, al menos, algo que lo amerite. Otra cosa es la decadencia y la degradación. La primera temporada de The Newsroom la vi completa aun a pesar del exceso de sobreescritura de Aaron Sorkin. El primer capítulo de la season 2, en cambio, no lo pude terminar de ver.

Leila Guerriero

leila

 La única serie completa que vi en mi vida fue Twin Peaks, de David Lynch. Desde entonces, ya no miro series. O casi. Vi algo de Nip Tuck,  algo de In treatment, pero aun cuando alguna me ha parecido lejanamente interesante termino por olvidar el día y el horario en que  la pasan, o termino por fastidiarme con los cortes publicitarios, y  entonces termino con la serie. Desde hace un mes, y después de haber  visto un capítulo que me pareció muy malo, empecé a ver Breaking  Bad. Por ahora, y hasta que olvide el día y el horario en que la pasan,  me parece la cosa más genial, retorcida, luminosa, oscurísima y talentosa que haya visto en mi vida.

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