“Me siento más cómodo en el caos de internet”

Diego Sánchez es periodista, editor del suplemento joven Ni a Palos de los diarios Miradas al Sur y Tiempo Argentino, y autor de los cuentos La muerte de un autor (Los días que vivimos en peligro) y Una nación de surfistas (Un grito de corazón). En la siguiente entrevista habla sobre su trabajo como editor, la batalla cultural durante los diez años del kirchnerismo y el rol que le resta al periodismo tradicional frente al caos de internet.

Por Carlos Mackevicius y Mariano Zamorano // @bolibashing y @zamoranoconz

Ya sea como redactores o entrevistados, Ni a Palos le ha dedicado un espacio a autores de esta generación que piensan la época actual desde distintas perspectivas (Martín Rodríguez, Hernán Vanoli, Sol Prieto, Diego Vecino, Carlos Godoy). ¿Qué función cumplen dentro del suplemento?

Si hay algo que puedo decir, pese a que no estuve en las reuniones fundacionales y no me puedo arrogar una experiencia de la que no participé, es que Ni a Palos surge en un momento donde el kirchnerismo no tenía una identidad tan clara como la tiene ahora. Me acuerdo que lo que más preocupaba en los circuitos militantes de 2003 a 2005 era la falta de base social: el kirchnerismo era una aparición en el Estado, una transformación muy novedosa con muchos cambios dentro de una lógica con las reglas de la burocracia y  la política argentina, pero era eso. Después del conflicto con el campo claramente el kirchnerismo se volvió algo un poco más amplio, con convivencia de pequeñas culturas -militantes, no militantes, gente que venía de otras experiencias- y Ni a Palos surgió ahí, en un momento en el que los medios no seguían esa agenda ni se paraban desde un lugar de absoluta reivindicación como pasa hoy. 6 7 8 también aparece en esa época: una aparición que viene para decir ‘somos kirchneristas’, cuando ser kirchnerista era como ser leproso. Por otro lado, Ni a Palos surge de la experiencia de los blogs, algo que ahora ya no pasa tanto por razones que van desde la incorporación de algunos blogueros al Estado o a ciertos medios tradicionales hasta una pérdida de densidad y profundidad de la herramienta frente a otras como Twitter. Me parece que esa bloguería K o política fue la que formó a Ni a Palos. Yo tenía un blog y mi grupo de amigos, así como ahora podés tener amigos tuiteros, salía del blogroll: leía mucho a Martín Rodríguez porque había una mezcla de literatura, poesía muy bien escrita y mucha lucidez para analizar la política, leía el blog de Santiago Llach, el de Juan Terranova, La Barbarie cuando no estaba Artepolítica.  La presencia de ciertos nombres creo que es porque Ni a Palos surge de ese mundo de los blogs y de gente que le interesaba la política, el pequeño submundo cultural, estaba atenta a una novedad editorial, a algo que decía otro blog.  Cada vez menos, pero todavía hay gente que le cuesta creer que Twitter o un estado de Facebook no sea un  lugar de validación de opinión. Para nosotros siempre fue así. A veces leo más Twitter o cosas sueltas por ahí que diarios en sí mismo. A la hora de pensar mi opinión de la cultura y la política yo leo más a Hernán Vanoli que a Mempo Giardinelli.

¿Cómo se piensa un suplemento juvenil?

En el caso de Ni a Palos es más natural en el sentido de que si había que darle una voz a la juventud, esa juventud había estado hacía dos días en los blogs. Me parece tan natural como que hoy estemos  tuiteando, leyendo tuits o manejando nuestras opiniones de acuerdo a lo que discutimos y vemos en las redes sociales. En la formación de 6 7 8 está la lectura del kirchnerismo de que la 125 se perdió en gran parte por la ausencia de medios y la frase que se le atribuye a Néstor Kirchner de ‘los medios son los fierros’. Después cada medio siguió su camino. Uno sabe el monstruo con presupuesto que se  fue haciendo 6 7 8, construyó televidentes, se volvió algo más cerrado, serializado, no cambió mucho, y se talibanizó. Si 6 7 8 surgió como un lugar para abrigar nuevas voces, o gente perdida,  hoy es más bien expulsivo y abriga a esa gran parte de identidad kirchnerista que se encerró en sí misma. Ni a palos se presenta como un suplemento joven aunque no me creo capacitado para decir qué es la juventud, o dónde está la juventud y dónde no. La idea de suplemento juvenil parecía en algún punto algo viejo, tradicional, como la sección de economía o el suplemento de espectáculo dentro del ordenamiento tradicional de los diarios de papel que están en crisis. Pero una cosa que consideramos es que la política es parte de la juventud, no únicamente desde la militancia, sino a través del debate público. ¿Por qué hay gente que un miércoles a la noche se pone a ver el debate de TN y tuitea?

Cuando hicimos la encuesta sobre series decías que a la televisión satelital le reservás el mismo destino de reposición de contenidos y consumo relajado que a la prensa escrita. ¿Cómo pensás el #findelperiodismo y cuánto vienen a aportar las redes sociales a esto?

Lo miro desde un lugar generacional, no tengo la costumbre de salir a pasear al perro y comprar el diario. El lugar del que me alimento, leo y pienso lo que escribo es internet (páginas webs, blogs, comentarios en Facebook, RTS). Lo mismo para mucha gente que llamo para entrevistar o temas que surgen. Me parece que el diario tradicional se terminó transformando en un lugar donde va un lector a confirmar o a discutir su potencialidad política. Hoy el diario de papel quizás es un gesto político, ideológico, de confirmación de identidad. Siempre se habla de los lectores que perdió Clarín, pero en realidad la idea misma de comprar el diario para informarse es un poco obsoleta. Yo me siento más cómodo en el caos de internet donde vos rompés esa serialización de mercado y de perfil de lector, porque escribís cosas que después lee, comparte y comenta gente que quizás jamás compraría Tiempo Argentino. Es lo que me gusta: cuando escribo lo hago pensando que es como el cumpleaños de Cafiero, ‘entran todos’. Está bueno romper con esa serialización y la forma en la que se hace periodismo hoy: una cosa muy repetitiva, que siempre dice lo mismo y me fatiga. Hay muchos periodistas que se creyeron eso de que si se corren un poco se cae todo.

¿Dentro del caos de Internet qué medios destacás?

Yo leo la revista Crisis, Paco, Tónica, THC, rescato columnas en Página/12, Tiempo Argentino, Clarín. Por ahí me parece que eso ayuda a construir una identidad. No dialogo con las columnas de Jorge Giles o Alejandro Borensztein. No los leo, no me importa lo que digan, no me interesa que me lean. Yo soy medio fanático de Coronel Gonorrea por inteligente y cínico, que en este momento de solemnidad abre la ventana para que entre un poco de oxígeno. Completando lo que hablábamos antes del kirchnerismo, después de la muerte de Néstor Kirchner hubo una cosa de cerrarse para proteger un proyecto, cuando todo el mundo pensó que se iba todo a la mierda. En un contexto de una batalla muy cruenta con Clarín, se fueron cerrando los bandos y los límites. Ahora veo cierta solemnidad, gente que se toma todo en serio: si todos compartimos la misma foto en Facebook y  compartimos el poema de Orlando Barone sin ironía es agotador. No se puede vivir creyendo que de lo que vos escribís depende todo el proceso político. Sobre todo porque estamos hablando de lo estrictamente cultural en mi caso: si vos  escribís pensando que de eso depende la AUH es insoportable, te volvés el padre Farinello, como custodio de un fuego, te pones repetitivo, nostálgico, meloso, te vas a la poesía.

¿No pensás que la batalla cultural se agotó un poco pensada en términos de conflicto contra Clarín?

Con la Ley de Medios lo único que quiero es que se cumpla. Todos la apoyamos por distintos motivos y en términos pragmáticos. Clarín se había transformado en un monstruo corporativo que es improcedente para una vía democrática capitalista más o menos normal. Yo aspiro a eso, no le tengo mucha fe a las transformaciones en términos de mejor o peor periodismo. La prensa va a ser igual. Creo también que el debate de la batalla cultural ocupó un lugar en la agenda pública que es un poco contraproducente a la hora de pensar política y armar otras necesidades, pero tampoco creo que la Ley de Medios no sea una necesidad de la población. Tiene importancia porque es una ley aprobada, discutida por el Congreso que se tiene que cumplir también para darle un refresh a la agenda pública. Empezar a discutir si el kirchnerismo va a seguir, cómo, con quién, con qué banderas, si hay que bajar la pobreza, poner trenes. El kirchnerismo está en un momento de crisis, viene de una derrota electoral, tiene el quilombo del cepo, necesitás encaminar eso con política, dirigentes y territorio. No lo resolvés gastando todas tus fuerzas en esa ley.

clarin

Hace poco escribiste sobre el Circuito Papal que financia el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. ¿Desde qué lugar abordar al Papa?

Qué se yo. Tengo una formación católica de chico de clase media progre, primaria católica, medio pública medio privada, atravesada por la Ley Federal de Educación. Estoy bautizado y tomé la comunión, y en algún momento de mi vida decidí ser ateo. Con el Papa me llama la atención que sea argentino, en un país cuya coyuntura no descansa, es un dato insoslayable de nuestra realidad y como tal me interesa. Lo miro de afuera pero me parece que impuso muchos cambios o gestos. Si me críe toda la vida diciendo lo del oro del Vaticano y viene un tipo y lo pone en cuestión, me gusta. Sobre la nota, estaba yendo a lo de mis viejos y el circuito se hace en los mismos lugares que transcurrió mi infancia y adolescencia en Flores, un barrio sin infraestructura, que no es Recoleta ni Palermo. Después hay mucha joda. Citando a Juan Terranova: es saber correr por derecha y por izquierda a muchos lectores. El Papa me interesa como personaje político, cultural, y también por el ruido que generó el día que asumió: mucha gente viralizando la foto de Bergoglio dándole la eucaristía a Videla y a los dos días Cristina estaba en Roma. Yo prefiero que la Iglesia como tal no intervenga en la vida democrática argentina, pero la verdad no creo que el Papa esté interesado en la política argentina. Si llegaste a ser la cabeza de un movimiento de 2000 años de historia lo que pase acá es una cosa provinciana. Igual que el hecho de que haya sido un arzobispo conservador que habla del diablo en el matrimonio gay y cuando se transforma en Papa dice: ‘¿quién soy yo para juzgar a los homosexuales?’. Es fácil compararlo con el Néstor que en Santa Cruz tenía una Corte propia y cuando llegó a la presidencia designó una corte independiente. No hay contradicción ahí: son tipos que entienden que el poder tiene momentos y facetas. No es lo mismo ser cura en un pueblo que ser Papa. Y en este país ahora son todos católicos. El otro día en el centro me dan un volante de CAME y decía: “el Papa Francisco está de acuerdo con cerrar los comercios los domingos”, con la foto del titular de CAME, que fue al Vaticano y se sacó una foto medio de costado con Francisco a la salida de la Iglesia. Y el Papa apoya todo, viste.

 tapapapa

 (*) Nota: Las dos tapas del suplemento Ni a Palos que figuran en la entrevista fueron realizadas por Diego Paladino (publicoclaroevidente.tumblr.com/?og=1).

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