“Pedirle a la crítica literaria que recomiende libros es un problema derivado de la ineficacia del negocio editorial”

Sebastián Hernaiz nació en Buenos Aires, en 1981; escribe crítica literaria y poesía y dicta cursos de literatura y escritura. Ha publicado artículos sobre literatura argentina y el libro Rodolfo Walsh no escribió Operación masacre (17 Grises editora), una recopilación de ensayos críticos.

Por Virginia Ruano

hernaiz

Así como se construyen conceptos como la NNA y la nueva NNA para clasificar a jóvenes escritores (o en verdad, diez años después no ya tan jóvenes), ¿pensás que tienen un correlato en una nueva crítica argentina? ¿Acaso existe algo así como una NCA? Si fuera así, ¿quiénes la conformarían?; ¿qué críticos te gustan?; ¿por qué?
“Jóvenes narradores” siempre hubo, es un criterio biológico que sucede: la gente primero tiene 15, después 20, después 30 años. Que se los asociara a una idea de “nueva narrativa”, es decir, a una presunción de renovación estética, no es nada nuevo: desde los años 20 viene sucediendo lo mismo. Digo, por reducirnos al calendario de la historia literaria local. Ahora bien, que la sigla haya tenido cierta resonancia en la sociedad (o al menos en un pequeño círculo no poco activo de la sociedad) habla tal vez sí de una característica del presente. En los 20, en los 60, en este principio de siglo, es una categoría que parece funcionar mejor que en otros momentos. No es la primera vez que pasa, pero si no me equivoco del todo, “el presente” es, entre otras cosas, lo que nos interpela como una forma de diferenciarnos del pasado y “el pasado” que construye el discurso de este presente, es hoy “los noventa”. En ese sentido, no importa qué sea la “NNA”, sino que se volvió un operador que algo significó. En los noventa, el lugar social de lo literario era casi nulo y eso cambió con el cambio de siglo. Las mismas razones históricas de ese cambio son las que dieron mayor circulación a la crítica literaria como lugar de enunciación. No creo que haya una “nueva crítica”. Tampoco que el criterio etario tenga sentido, ya que lo que cambiaron son circunstancias históricas, tanto para los que comenzamos a escribir desde la trinchera de la crítica como para los que ya venían haciéndolo. No creo que sean nombres propios los que valga la pena señalar. Sí creo que hay un lugar distinto en el presente para la crítica literaria, se modificaron sus condiciones de producción y circulación.

Si pensamos en una diferenciación clara entre una mera reseña descriptiva y una crítica argumentada, ¿en qué medios, masivos y alternativos, creés que hay espacio para una crítica argumentada; para un debate necesario que supere el simple comentario friendly?
Espacio para una crítica argumentada creo que hay en todos lados hoy. Desde los suplementos culturales de los diarios a las páginas literarias de las revistas de kiosco, pasando por las revistas literarias, espacios personales y colectivos en la web, etc. Salvo alguna revista de peluquería que rellena alguna página con pastillas breves de difusión bibliográfica, no creo que ninguno de los otros espacios tenga un perfil que privilegie como ideal el mero “comentario friendly” (¿?). Sí creo que la reseña descriptiva es el plan de mínima de un texto que aborde un libro y en general pareciera ser el más difundido: ya sea por incapacidad de los críticos, por pereza, por pudor, temor o porque no se tiene nada que decir. Entiendo que son textos desperdiciados, hacen perder tiempo al lector e incluso a quien los escribe.
Por “reseña” hoy más que un tipo textual se entiende un espacio en revistas o suplementos culturales. En los suplementos de los diarios, las reseñas tienen un límite de caracteres. En algunos medios digitales se autoimponen –llamativa, lastimosamente– la misma limitación. De cualquier modo, no creo que el límite de caracteres sea una razón para que un texto no plantee lecturas lúcidas que aporten a crispar los lenguajes. Se confunde generalmente la difusión de un libro con la crítica literaria. No creo que la crítica literaria sea un protocolo para difundir libros que el crítico considera “buenos” ni mucho menos para prevenir lectores de la lectura que pueda considerar “malos”. La crítica literaria es otra trinchera desde la que motorizar discursos que intervengan en el mundo. Hoy, no practicarla más no parece depender de los espacios de publicación sino de nuestras incapacidades.

¿Hay lugar para nuevos críticos en la academia? ¿En el mercado editorial se publica nueva crítica?
En términos generales habría que decir que tanto “la academia” como “el mercado” tienen una inexistencia similar. A esta altura me parece evidente que quien arranque pensando a partir de conceptos como “mercado” o “academia” solo chocará contra sus premisas infundadas. Y peor quien lo haga pensando en los dos articulados a partir de alguna oposición fundacional. Son dos categorías que no sirven para pensar el modo en que circulan o se determinan los discursos y sus condiciones de posibilidad.
Tanto para escritores, críticos o periodistas culturales, ya “mercado”, ya “academia”, son dos facilismos frente a los cuales sentar falsas posiciones como si se estuvieran oponiendo a algo, a uno de esos ingenuos monstruos grandes que pisan fuerte.
En términos concretos, lucir un título universitario no es un modo de producir crítica literaria, pero existen muchos críticos literarios que pasaron por distintas Facultades (por la carrera de Letras de distintas localidades, en algunos casos, pero también de Sociología, Comunicación y otras tantas) donde aprendieron varias herramientas que no sirven y varias que sí, donde conocieron gente con la que discutir y donde, particularmente en los últimos siete u ocho años, encontraron una fuente de ingresos estable que sostiene sus necesidades y sus vicios. Pensar esos modos del salario por fuera del “mercado” me parece, al menos, errado.

¿Te parece necesario que el crítico literario dedique parte de su tiempo al análisis de primeras obras? ¿Puede una buena crítica/reseña, ya sea positiva o negativa, despertar tu interés por un libro que habías decidido no leer? ¿Podés armar una lista de nuevos escritores a los que recomendás leer? ¿Qué valorás en estos libros?
De nuevo: me parece que la circulación de libros y el negocio editorial local ahorran en prensa y pervierten algunas funciones de la crítica literaria al dejar a su cargo la promoción de los libros que se publican. Un buen comentarista de fútbol te dice cómo juega el Barcelona. Analiza sus jugadas. Pone pausa y play en el video, hace líneas que te muestran cómo circula la pelota, cómo se mueven sus jugadores, cómo se arman espacios vacíos para que Messi pique a buscar un pase en profundidad y meta el gol. El buen comentarista pone en juego ahí hipótesis sobre modos de jugar, baraja jerarquías que privilegian el juego colectivo o la primacía de la destreza individual. Sin embargo, no es el encargado de vender entradas ni de promocionar pantallas gigantes para ver cómodo el partido. Pedirle a la crítica literaria que recomiende libros es un problema derivado de la ineficacia del negocio editorial. De una crítica literaria espero que sea una buena crítica literaria, no que coincida con mis gustos, no que me invite a ir a ningún lado más que a la lectura intensa del texto que tengo enfrente.

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