Entre el perro y la escopeta

Captura de pantalla 2014-03-18 a la(s) 16.27.12 copia

Por Florencia Blanca // florencia.blanca@yahoo.com

San Francisco, de Luciano Lamberti.

China Editora, 2014. 66 páginas. $70

La ciudad donde creció Luciano Lamberti da nombre a la nueva edición de uno de sus libros. La publicación que acaba de sacar China Editora se compone de 17 poemas agrupados en San Francisco; seguidos por Córdoba, Buceo en aguas cálidas, La bañera y El advenimiento.

La primera parte, San Francisco, entrega una mirada adulta sobre la ciudad de la infancia. En la mayoría de los poemas hay descripciones de personajes y hechos casi a modo de recuerdos que, aunque no tengan una cronología, permiten ubicarlos muy cerca de la narrativa. Profesores de karate, albañiles, enfermeras y policías, personajes de pueblo, chicos y padres, se encuentran rodeados por perros, pájaros o caballos, así como escopetas, cuchillos Tramontina y perdigones. Hay chistes entre hombres, rituales familiares y algunos pequeños triunfos en el barrio, el club o la casa. Todo lo nombrado adquiere una densidad que pesa tanto como el modo en que se versa sobre ello. Pocas veces la mirada es romántica, es más bien de cotidianidad aún frente a aquello que puede formar parte de un titular de Crónica TV (y ahí no hay morbo o patetismo sino convivencia).

Si hay algo que queda claro es que Lamberti es de aquellos que versan sobre lo que conocen (o al menos eso nos hace creer, lo cual es suficiente). En La Noche buena de mil nueve ochenta y tres refiere a un “consultorio peronista mal iluminado” y al “olor a caramelo media hora” de la piel de las enfermeras. Así llena una escena, recrea una época. Pero no es exactamente puntilloso: es preciso. Parece estar usando las únicas palabras posibles para contar lo que quiere contar. Y es esa especie de “saber” en sus poemas que los engloban en una unidad coherente y que hacen de la primera parte de San Francisco la más rica en imágenes.

En Córdoba aparece el ruido, la basura y su olor. Espacios reducidos y desordenados pero también las ferias, el shopping y el supermercado. A partir de allí los textos se van diferenciando de los poemas/narraciones del principio haciendo uso de un lenguaje cada vez más alejado de las referencias y una voz más solemne. Aparecen las nociones de culpa y vergüenza y preguntas en torno al acto de escribir. Así, la lectura de la totalidad de los poemas de San Francisco recrea una sensación de paso del tiempo, de ir dejando terreno conocido: de la infancia a la adultez, de la transparencia en el lenguaje a la opacidad, de la seguridad a la errancia.

(…) tengo que escribir, no es mi culpa” dice El advenimiento. Entre la primera edición de los poemas de Lamberti (San Francisco/Córdoba, Funesiana, 2008) y esta pasaron seis años, dos libros de cuentos y una novela corta. Y volver a estos textos viene a reafirmar algo que no es una novedad: la capacidad de un autor para contar y, ante todo, atrapar a su lector en cualquier género en el que trabaje. 

Anuncios

Categorías:Reseñas

Tagged as: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s