“Alguien dividido entre dos ciudades”

9789871555420

Un invierno ruso

Jorge Chiesa 

Editorial Olmo 

96 páginas

Por Leticia Martín / @leticiamartin

Un hombre quiere habitar un lugar propio. Imagina espacios y situaciones. Se encuentra incómodo en todas partes. Va y viene en colectivo, en auto, a pie. Se mueve por diversos puntos y siempre vuelve a Coronel Vidal. ¿Qué guiño guarda ese pueblo que aparece y reaparece todo el tiempo? Coronel Vidal. Un nombre que encierra un rango militar. Un orden jerárquico determinado. ¿Hay algo acaso que deba ordenarse?

“Poco importa el olor a gasoil / y tampoco sé hablar ruso / pero podría ser feliz en esa casa / traduciendo a Dostoievsky”.

Un hombre se mueve por el mundo mientras imagina un pueblo estático. Esa contradicción -que estructura el poemario de Jorge Chiesa- recorre el libro de principio a fin. El eje movimiento/quietud puede leerse varias veces y en esas repeticiones, sabemos, aparece algo de lo inasible. La insistencia, entonces, nos guía en la búsqueda del efecto de sentido.

Pueblo, lana, campo, paz, tejido, invierno, nieve, desolación, bosque, escarcha, vacío, desencuentro. Un hombre ansía la paz de un pueblo, pero sabe, al mismo tiempo, que no todo es lo que parece. “Sea de día, sea de noche / nunca nada se mueve / en esa clase de pueblos”.

¿Qué hay entonces detrás de esa preciada tranquilidad? ¿Se puede dejar de consumir al ritmo que nos propone la vida social? ¿Se puede vivir alrededor de las necesidades reales, de la simpleza y la austeridad?

La trama de Un invierno ruso -porque aunque estemos frente a un poemario podemos encontrar una trama- encuentra siempre un hilo a partir del que mostrar una fisura. Como buen poeta, Chiesa desvela una realidad, juega entre los límites de lo real y lo imaginario y cuestiona un orden dado. “Ese olor a caballo / y esa caricia / son lo único / real”.

En este punto, y aunque no haya referencias explícitas a George Bataille, ni se comparta género literario con él, rápidamente podemos trazar líneas de conexión entre Chiesa y el escritor francés. El primer lugar, porque Chiesa se vale de una cantidad de objetos primarios, concretos, materiales, y -al igual que Bataille- se ubica en el extremo opuesto del espíritu del cálculo y la ganancia. Y en última instancia, por el uso que hace del concepto de “gasto improductivo”.

En Chiesa la “voluntad de perder” de que hablaba el pensador francés, puede leerse en versos como estos: “Atesorar la experiencia / del que se aburre pescando / y se contagia de la calma de la laguna. / Del que mira la nada pacífica del campo / y lo imagina tan inmenso como el mar / o tan absoluto como la madre Rusia”.

o bien aquí. “Seguir la huella muerta / que conduce hacia el vacío / de la escritura”.

Un invierno ruso cristaliza en palabras aquellas ideas que componen un pensamiento otro, más amplio, donde se ponen en valor conceptos no necesariamente compartidos por todos. “Para recordar solo hace falta / dar vuelta una piedra”.

Alejado de la rima, como de la mirada narcisista del poeta, Chiesa narra versos que se traman en una breve historia oculta que no escatima en imágenes memorables.

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Categorías:Reseñas

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