“No quiero pertenecer a la tradición-bajón del loser de Puán”

diego puig 3Diego Puig nació en Tucumán en 1982. Es Licenciado en Ciencias Políticas y Filosofía. Estudió en Estados Unidos y en Noruega. Trabajó, entre otras cosas, como periodista, docente y heredero. Así se presenta este joven autor en la solapa de su primera novela, Nadar sin luz y así se abre el primer interrogante ¿Qué es trabajar de heredero? Contesta esta y otras preguntas en esta entrevista que intenta dilucidar cómo y porqué este joven autor ofrece esta obra que condensa, en poco más de 100 páginas, su historia familiar y la historia de todas las familias de una clase acomodada de nuestro país. Como si a través de Lautaro escucháramos las voces provincianas de todos los patriarcas y viviéramos en todas las casonas de las clases adineradas en cada región de Argentina.

Lautaro y sus hermanos crecieron en una ciudad perdida. Amontonados en una sala funeraria, velan continuamente el cuerpo del último adolescente sacrificado. Copiloto de la muerte, jugando una carrera en moto antes de que saliera el sol chocó el cráneo contra el pavimento. Desprendimiento de masa encefálica, el mejor-amigo-piloto ileso y la rutinaria llamada desesperada desde el útero de la noche. [p. 17]

Más allá de la historia, esta novela ofrece al lector acercarse a un lenguaje poético denso, sólido y melancólico que en el realismo político y llano -género por antonomasia de esta novela- construye un universo atrapante y, nuevamente, interrogante ¿a quiénes lee este autor? Mejor aun ¿heredero de quiénes? Puig responde y duda respecto de la tradición literaria dentro de la cual podría leerse su obra pero sí menciona los libros que ha leído y que –de algún modo- influencian al suyo. “Quisiera que digan que escribo como John Cheever o Edith Wharton” dice y ríe este escritor que tiene en “Nadas sin luz” su mejor presentación.

Por Natalia Gauna

¿Por qué “Nadar sin luz”?

Es un juego de palabras. Tiene que ver con algo que me dijo un psicólogo que, a veces, para sentirnos queridos o menos solos alcanza con que alguien vea nuestro dolor. El primer título de la novela fue El desamor. Rápidamente descartado por ser muy de libro de autoayuda. Después vino Cardumen pero a nadie le gustaba. Consideré varios títulos y cuando apareció Nadar sin luz hubo algunos reparos porque se parecía demasiado a Nadar de noche, el libro de cuentos de [Juan] Forn pero lo elegimos igual porque es “evocativo” y porque tampoco está tan mal inscribirse en la tradición de títulos que empiezan con Nadar…

Tu novela es como una micro historia familiar que contiene la historia de una clase alta nacional ¿Crees que es así? ¿En qué medida?

Es una historia familiar definitivamente y de una familia de privilegios, burgueses acomodados. La clase alta nacional no existe como tal en el interior. El de la novela es un mundo de privilegios modestos, de cierta impunidad, de cierto reconocimiento social en una escala muy chiquita que puede evocar algunas conductas y actitudes de las clases dominantes. A mí me interesa el poder y cómo impactan sus privilegios en las relaciones, cómo uno ve el mundo desde ese lugar. Además de que todo ese ambiente tiene un brillo propio que a mí me parece divertido, hermoso y me despierta cierto cariño. Me gusta el dinero.

¿Qué escritores lees? ¿Cuáles de tus contemporáneos?

Más que escritores tengo mis libros o textos favoritos. La carretera y Todos los hermosos caballos de Cormac McCarthy, Adiós hermano mío y La duquesa de John Cheever, Desgracia de J. M. Coetzee, los tres primeros tomos de En busca del tiempo perdido de Proust, los dos libros de cuentos de Jhumpa Lahiri[Tierra Desacostumbrada e Intérprete de emociones] Limonov de Emmanuel Carrère, La última noche de James Salter, Ema, la cautiva de César Aira. Escritores argentinos contemporáneos me gusta mucho Phoenix de Eduardo Muslip, Un pequeño militante del PO de María Lobo, Plop de Rafael Pinedo, Era el cielo de Sergio Bizzio, El año del desierto de Pedro Mairal, Opendoor de Iosi Havilio, Bajo este sol tremendo de Busqued. Y también Samanta Schweblin, Hernán Vanoli, Juan Terranova, Federico Falco…Un poco el canon ¿no? Más interesante sería contar los que no me gustan… Hay cosas que aparecen en las listas de los mejores libros del año que fueron éxitos de ventas en el mundillo literario y que son un insulto a la inteligencia del lector y a la buena narrativa. Por la cantidad y la calidad de los lugares comunes, las simplificaciones, los maniqueísmos, la ignorancia y su pobreza de pensamiento.    Admiro -y por eso adhiero a- la sensibilidad de Hebe Uhart y Eduardo Muslip. Tampoco leí tanta literatura argentina como para saber. Lo que no quiero es pertenecer a la tradición-bajón del loser de Puán, donde todo es gris, autocomplaciente, semi pobre, desesperanzado… y la trivialidad cargosa de la realidad. Y menos quiero estar en la tradición de la marginalidad.

¿Por qué editar tu primera novela bajo un sello de Buenos Aires?

Por la visibilidad, la difusión, la calidad del libro-objeto, la pericia de los editores. Por el reconocimiento, el prestigio, por el mercado, por las relaciones que surgen, porque Buenos Aires es jugar en primera. Fue un placer editar con Milena Caserola, trabajar con mi editora, Sofía Balbu a la que amo y le estoy agradecido y con la que creamos un vínculo re lindo.

¿Cómo es escribir en San Miguel de Tucumán? ¿Quiénes publican a los jóvenes autores? ¿Quiénes los leen?

Para mí escribir en Tucumán o escribir en Buenos Aires (donde empecé a escribir la novela) o en cualquier otro lugar es lo mismo. Ahora vivo en Mar del Plata y no noto la diferencia porque yo soy el mismo allá y acá y mis intereses no varían demasiado. El rótulo de escritor tucumano o del Interior es interesante para los demás. A mí a lo sumo me da un poco de pudor. Lo importante es tener, donde sea que estés, alguien inteligente que lea tus borradores, que te acompañe durante el proceso de escritura y corrección. Eso lo tuve en Tucumán y trato de arreglármelas para tenerlo siempre.

Las editoriales independientes son las que generalmente publican autores jóvenes porque no somos muy redituables y porque no hay muchos editores que se tomen el trabajo de leer gente que no conocen. Y a nuestros libros los leen nuestros amigos y familiares y con suerte, la prensa especializada lo que puede, eventualmente, derramarse hacia gente que no conozcamos. Si vendo 100 ejemplares me puedo considerar un best-seller.

¿Cómo es trabajar de heredero? ¿En cuánto te define teniendo en cuenta que lo mencionas en la solapa de tu libro?

Yo laburé en la empresa familiar varios años y por eso la broma. Durante ese tiempo, cuando la gente me preguntaba a qué me dedicaba, les contestaba “heredero”. Detesto pagar derecho de piso y  ser el hijo del dueño, en ese sentido, es fabuloso. Salvo cuando empiezan los dramas y  los portazos porque la verdad es que siempre laburé de hijo; para ser lo más parecido al hijo que mi padre quisiera tener. Ya ves porque tantos portazos…

¿Qué estás escribiendo?

Tengo un libro de cuentos que escribí en el Taller de Narrativa de Tucumán, entre el 2009 y el 2012, al cálido amparo de Maximiliano Tomas y Juan Terranova. A eso le falta el trabajo con un editor y mientras tanto avanzo lentamente con una segunda novela. Ahí sí, de lleno con el amor y el matrimonio entre dos personas de mucho poder, clase dominante nacional a full: el amor como construcción social y de poder en estos días.

Nadar si luz de Diego Puig se publicó este año bajo el sello editorial Milena Caserola

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12 replies »

  1. no todos los estudiantes de Puan somos asi, creo que estas proyectando kohan. ademas que no existe una buena universidad para el mediocre, el hombre simpre se forma solo , por su voluntad de saber.

  2. A pesar de no estar de acuerdo con algunos de sus conceptos literarios, es loable que en la actualidad alguien nos dé una opinión realmente sincera de sus postulados como escritor. No todos tendríamos el valor…

  3. “A mí me interesa el poder y cómo impactan sus privilegios en las relaciones, cómo uno ve el mundo desde ese lugar. Además de que todo ese ambiente tiene un brillo propio que a mí me parece divertido, hermoso y me despierta cierto cariño. Me gusta el dinero.” alguien le aviso a este muchacho que hay gente que muere de hambre? Esto me hizo acordar a un borracho en el subte que gritaba: “el problema no son los negros, son los chetos” .

  4. El ego lo heredaste también? Jajajaja, pobre nene. Pegáte una vuelta por Puán que te vas a enterar de la realidad que está más allá de los 10 cm de la burbuja que te rodea

  5. No se si considerarlo un perfecto idiota o un ser despreciable. Creo que tiene porcentajes iguales de ambas cosas. Tiene la cara ideal para trompear hasta cansarse. Y debe escribir mal…que se parta el cielo si ese botarate puede imprimirle inteligencia y sentimiento a alguna página. Porrrrr diooo….

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