“Hay una especie de compulsión a catalogar toda producción literaria como novela”

Hernán Lucas (Buenos Aires, en 1974) es Licenciado en artes, poeta y librero. Co-dirigió los documentales: Social, Edificio y Cámara fría y es uno de los organizadores del ciclo Noches Humbert Humbert. Cuenta por ahí, por la web, que empezó a escribir poesía emulando las letras de las canciones de rock. También señala que presta mucha atención a las frases que oye o lee mal, que no tiene un método compositivo para la poesía, y que trabaja su escritura en forma metódica: acumula textos y los reescribe permanentemente. Publicó Un tapado arena (Alción, 2005) y Prosa del cedido por el oro (Paradiso, 2007) un libro de poesía que -tal vez de modo premonitorio- nos engaña desde el título presentándonos un género que no corresponde con el contenido. Aquilea, crónicas de una librería es su primera novela.

¿Cómo te diste cuenta que todas esas observaciones furtivas que hacías detrás del mostrador de tu librería podían convertirse en un libro?

Las observaciones sobre la librería formaban parte de un libro medio caótico sobre temas diversos. Tamara Kamenszain, con quien trabajé este libro, me dijo que me enfoque exclusivamente en la librería. Me fue muy útil su consejo, porque me permitió profundizar en esa experiencia: asediarla desde un montón de lugares.

¿Sentís que se cuela la poesía en tu prosa? ¿Te sentiste desafiado al publicar narrativa?

Creo que los fragmentos que integran Aquilea crónicas de una librería se resisten a integrarse en una narración plena. Se trata, en el fondo, de un conjunto de fragmentos suspendidos. Es ahí, creo, por donde se cuela la poesía.

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Leí que le agradecías a Tamara Kamenszain, María Moreno y Beatriz Sarlo la colaboración que te brindaron. Contanos en qué te ayudaron y por qué elegiste a tres mujeres como consejeras.

María Moreno ya me había escrito el prólogo de Un tapado arena, mi primer libro de poemas. Ella y Beatriz Sarlo, personas a las que admiro, me proporcionaron generosas cartas con las que obtuve la beca del FNA. Con el dinero de esa beca pagué las clases con Tamara Kamenszain, otra persona a la que respeto muchísimo. Ella me enseñó a leer lo que escribo, nada menos (ahora, ésta es una enseñanza que siempre estoy olvidando y aprendiendo).

Mi hipótesis de lectura es que tu libro podría encuadrarse en un género más importante que la crónica. ¿Creés que sería posible leerlo en esos términos?

Creo que hay una especie de compulsión a catalogar toda producción literaria como novela. Una amiga de Facebook, a la que invité a la presentación, me respondió que no iba a poder venir, pero que tenía muchas ganas de “leerla”. A priori, ella entendió el libro como una novela. Tal vez sea así. Levrero dice que “hoy por hoy todo lo que hay entre dos tapas en novela”. En mi opinión, Aquilea es una mescolanza. Una mescolanza orientada a explorar la experiencia de la librería.

¿Estás escribiendo algo nuevo?

Sí.Un libro sobre mi edificio, que se va a llamar Las torres.

 

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