Solo el cover nos une

tapanuncamenos

Por Florencia Blanca 

Nunca Menos. Covers de la literatura argentina, compilación de Esteban Dipaola y Luciano Lutereau.

Pánico el Pánico, 2013. 100 páginas. $90.

Todo texto tiene rastros de una escritura anterior y sobre esto ya insistieron algunos rusos o franceses hace tiempo. En la antología Nunca Menos. Covers de la literatura argentina Esteban Dipaola, Ariel Idez, Pablo Farrés, Christian Broemmel, Esteban Castromán, Matías Pailos, Ever Román, Facundo García Valverde y C. Castagna (Diego Fernández) se sitúan por completo en el “remitir a”, en la intertextualidad de toda escritura y realizan un cover: una nueva versión que entre otros procedimientos comenta, modifica, invierte, la obra de Domingo Faustino Sarmiento, Elías Castelnuovo, Juan José Saer, César Aira, Rodolfo Fogwill, Alan Pauls, Fabián Casas, Juan Terranova y Ariel Idez respectivamente. El libro sigue la premisa ya empleada en Karaoke (Textos intrusos, 2012) y Escribir después (Outsider, 2012), de los mismos compiladores.

Hay varios elementos que hacen de Nunca menos… una lectura atractiva. Los relatos que logran destacarse sobre el resto -covers de Sarmiento, Saer, Aira y Fogwill- probablemente sean los que mejor logran trasladar las herramientas que aquellos autores utilizaban para escribir a una agenda actual (sea un Facundo Quiroga gay bailando frente al Congreso o un incendio en la Biblioteca Nacional que evidencia las miserias del ambiente literario). Quizás también se deba a que sus estilos narrativos o temas son justamente más asimilables a esta época y que entre otras cosas por eso se vuelva sobre ellos.

Ahora bien, no solo el libro comprende lo que conlleva escribir después, sino escribir con. Se alimenta de autores canónicos, pero también de contemporáneos. La presencia de Ariel Idez en la antología, quien realiza un cover de Castelnuovo y tiene a su vez una nueva versión de su obra por C. Castagna resulta de las incorporaciones más interesante. Y de hecho ¿en qué medida La última de César Aira no puede postularse como antecedente de la antología?

Frente a las varias virtudes del libro, el prólogo resulta un tanto fallido. Si bien es explicativo respecto a lo que el lector va a encontrar en las páginas siguientes, quiere ser tan iluminador que no hace más que achatar los relatos (especialmente cuando estos mismos ya funcionan como ejercicio crítico). Mientras afirma que “la literatura ya no abriga la ilusión de la vanguardia”, no difiere de una gran declaración modernista y casi podría leerse como un cover del manifiesto antropófago. Además, el tono jactancioso (un cierto tonito…) termina por subestimar al lector.

Nunca menos… tiene el mérito de ser un disparador para plantearse por qué ciertas lecturas siguen funcionando como influencias, qué escritores se ubican hoy como referencia para sus coetáneos y qué nos dice el procedimiento cover sobre un cierto momento cultural. Esta antología se inscribe sobre las páginas de otros borrando suficientemente algunas partes como para poder seguir escribiendo. No con el fin de innovar sino para, como bien se titula otro de los libros, escribir después, escribir hoy.

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Categorías:Reseñas

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