El manifiesto de la confusión

la pija de hegel

Por Pablo Scoufalos

La Pija de Hegel (2014), de Maquina de lavar

Editorial Pánico el Pánico, 82 páginas //

Máquina de lavar es un grupo de seis mujeres (Marina Mariasch, Florencia Monfort, Marina Gersberg, Josefina Bianchi, Noelia Vera y Majo Moirón) que desde 2010 escriben poesía que dan a conocer en lecturas y eventos culturales en Buenos Aires. Este año, “Pánico el Pánico” público La pija de Hegel, el primer libro de poemas de este colectivo literario.

“¿Cómo se cruzan sufrimiento y clase?”. En esa línea tal vez está el motor del libro, su hilo conductor. Poemas “honestos” y caóticos, llenos de tedio dominical, relaciones disfuncionales y conciencia de clase. Una catarata de imágenes inconexas dentro de una atmósfera de resistencia border, estímulos fragmentados por el capitalismo y el desamparo del amor.

En el prólogo, el escritor Ezequiel Alemián reivindica el ritmo de los poemas y su estilo “confuso, impuro y heterogéneo”. “Me gusta pensar que La Pija de Hegel es un libro epocal, casi un manifiesto, sobre el capitalismo financiero”, dice Alemián.

Si bien es cierto que en un primer momento de lectura parece atractivo el ritmo de sus líneas y el desparpajo de su caos emocional, van pasando las hojas y ninguna imagen prevalece frente a otra, las palabras comienzan a mostrarse pretenciosamente desconectadas. Incluso los poemas no parecen construirse a partir de una imagen y de esa manera no avanzan, les falta carnadura. Ni siquiera se siente la crueldad de las palabras, el destrato de lo no dicho. Ninguno de los poemas tiene la fuerza oculta de lo no dicho porque buscan abarcar demasiado, de esta manera se vuelven tibios y nada graciosos.

“Lástima que no sé hacer zapatos / Las mujeres cuando no son rivales / se comprenden, un frío lúcido y cierto orgullo también / el orgullo de ser un cuerpo exigente. ah que me perdonen / los que no tienen qué comer; lo que me salva / es que éstos no son los que me leen”.

Sin quererlo, Máquina de lavar sutura el círculo del hombre moderno argentino, su vida social y espiritual. Limita su horizonte, sugiere un mundo conocido donde no hay resquicio para ningún elemento fantástico. La culpa la tiene sobre todo su humor o su falta de humor. Falta algo que permita describir el mundo de nuevo, expandir el horizonte de la neurosis creativa de este grupo de mujeres. Tampoco aparece lo brutal, lo ominoso, o tal vez esté pero se diluye entre tanto revuelo de palabras y reacciones.

Máquina de lavar en el MNBA

Máquina de lavar en el MNBA

El mismo Ezequiel Alemián dice sobre la obra : “No se reconocen valores, los momentos se suceden de manera azarosa, y más que lo bien o mal hecho se prioriza la facultad de adaptarse”. Ahí se cristaliza el transfondo kirchnerista, en la reivindicación de la mutación amoral del peronismo y en el regodeo del amor impuro y combativo: poemas sobre personajes que no tratan dulcemente a la vida sino que se la cogen salvajemente. Como Nilda Garré, en el poema “Chichita Copello”:

“doble espía, de día con Massera al frente, / de noche en bata en el batallón / te diste el lujo de ser una crónica política / de primeras líneas, dicen que solita / te clavabas una pizza / te dicen guacha por compararnos / con beleza brazil, con el estadio azteca / donde matan por menos, ruedan cabezas / a vos te aceptan en todas las bancas…”

¿Por qué fracasa La Pija de Hegel? Porque no hay invención, porque juega caprichosamente con las palabras y corta cualquier búsqueda de sentido que pueda conmovernos.

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