“Me siento cosificada cuando me tratan como un jamón”.

Por Leticia Martin

María Bernardello nació en Buenos Aires, en 1971, es escritora, traductora de francés, madre, y una intensa twittera que sabe hacer de la cuestión femenina una constante provocación. Publicó su primer libro en 2012 (Garrincha Ediciones) donde desplegó una cantidad de cuentos rápidos y punkies, siempre narrados con un lenguaje simple y conciso, que apela a lo visual y “sugiere” sin ir hasta el hueso de las tramas. Actualmente prepara un libro de 19 relatos y está traduciendo cuentos de Elisabeth Mc Cracken para una antología que saldrá próximamente, también por Garrincha Ediciones. Con un grupo de amigas y colegas estudia la posibilidad de fundar su propia editorial de libros handmade, que podría llamarse Banana.

maríaBBSos feminista?

Sí, no puedo no serlo. Más que nada hago culto de lo femenino.

¿Qué significa ser feminista para vos?

Para mí ser feminista es ser defensora del universo femenino, cuestionarlo, adecuarlo a mi lugar como mujer en la familia y en la sociedad, en el cosmos. Cuando nombro la palabra feminista aparecen carteles de neon que se prenden y se apagan: la mujer y la revolución sexual. La mujer y la política. La voz y el voto. Los patriarcados, los matriarcados. La mujer y el trabajo. La mujer y la familia. La maternidad. La mujer y la identidad. La mujer y el cuerpo. La mujer y la exposición. La mujer y la pantalla. La mujer y la naturaleza.

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¿Tenemos que tender a la igualdad o a la diversidad?

Naturalmente, me inclino por la diversidad siempre. En la diversidad nacen los interrogantes, la curiosidad, la diversión. Desde lo político, cultural y económico el objetivo es la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

¿Qué pensás de las categorías de varón y mujer?

Obviamente pienso en género y el género, para mí, no remite sólo a mujer. En cuanto al orden dentro de la naturaleza me parece que es algo que está dado, nacés xx o xy. En cuanto a lo socio-cultural es una construcción organizada a partir de la diferencia sexual, comprende la identidad de hombres y mujeres, las posiciones subjetivas y sus relaciones, los roles en la sociedad , su historia, y desemboca inevitablemente en la pregunta qué es ser varón y qué es ser mujer. No sé si se entiende bien lo que quiero decir: no es sólo pito-concha, es pito con concha, pito y concha, concha con concha, pito con pito más todo lo cotidiano del vivir. Mini ejemplo: yo corto leña y vos cocinás o yo cocino y vos lavás.

¿Qué es lo más dificultoso de ser mina? 

Combinar sexo, familia y trabajo. Ser madre sin descuidar la carrera, el oficio, la libertad, la pareja.

¿En qué situaciones te sentís cosificada (vos, no otras mujeres)?

Me siento cosificada cuando no tengo la libertad de elegir, cuando mi deseo es anulado, aniquilado, cuando me tratan como un jamón.
¿Cuál es tu experiencia como Comisaria de la mujer y Médico Forense en Tribunales?
Las idas y vueltas son miles y muy tediosas. Por eso muchas mujeres se cansan y abandonan los procesos judiciales. No siempre les queda cerca el lugar y la vida se les complica. Además, hay tanto por atender en la justicia, que un psicópata nunca es prioridad. Recuerdo a las mujeres llegando a la comisaría de la mujer, todas avergonzadas, sin poder mirarnos a la cara. Eso era terrible. Tipear un drama como si fuera una crónica, un cuento. Hay chicas que llegan con la cara rota. Es terrible bancarse estar ahí y escuchar cada caso mientras, a veces en simultáneo, hay otra persona tomando declaración al lado tuyo.
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¿Sufriste personalmente algún hecho de violencia?
Cierta vez el padre de mis hijas apareció en mi casa, loco,  y rompió el portón a patadas. Estaba sacado de drogas. También me golpeó con la puerta y quiso entrar, pero no pudo. Los vecinos vieron todo en silencio y no hicieron nada. No hubo gritos, ni intervenciones. Nada. Por supuesto yo abrí una causa. Lo que quiero transmitirte es que una vez abierta la causa hay que seguirla y eso es tremendo. En mi caso se suspendió el régimen de visitas y se pactaba uno nuevo cada 30 días, por incumplimiento. Recién después de cinco añis logré que no las viera. Mientras tanto, durante todo ese tiempo, mis hijas estaban habilitadas a salir con el padre [abusador y adicto] más otro adicto que lo acompañaba, porque los jueces no veían violencia en los relatos. Más adelante el juez admitió -en privado- que la ley es muy nueva y que se está tratando de hacer lo mejor, pero que todavía falta mucho.

¿Cuál es a tu juicio la forma de violencia hacia el género que habría que atender con más premura?

Pienso en los tipos de violencia: física, sexual, y psicológica por un lado, doméstica o institucional (laboral) por otro. Se da prioridad a la violencia física y sexual porque se puede ver: hay golpes, moretones, desgarros y muerte. Pero habría que ser un poco más meticuloso con la violencia doméstica psicológica porque ahí la sangre no se ve pero va ligera hacia los golpes, desgarros y muerte.

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