Franco Torchia: “El panorama es negro. El futuro es mucho peor.”

ediaz Por Anahí Pérez Pavez. Foto: E. Díaz.

Franco Torchia (1976) es graduado en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, papá de Teresa y marido de Tomás. Acaba de publicar El libro de Cupido. Apuntes del paso del ángel del amor por la TV y la tierra editado por Random House. Imposible no registrarlo como panelista de Intratables e Infama o por Cupido; el programa que formaba parejas y entretenía adolescentes en el crítico período 2001-2003. Diez años después: Cupido se emite por la señal TBS, Franco vuelve a las letras, consolida su amor en el registro civil y conduce el “show de diversidad sexual, emocional y periodística más excitante de la medianoche radiofónica”. Tónica habló con él sobre un tema menos feliz y dijo esto:

¿El aborto debe ser legal? ¿Por qué?

El aborto debe ser legal por el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Tan simple y tan políticamente perturbador como esto.

¿Cuál debería ser la posición del Estado frente al aborto? ¿Y de la Iglesia?

La posición del Estado debería ser la de aquel que sobreentiende y no regula ni promueve la oceánica desigualdad entre hombres y mujeres en todos los órdenes, con los instrumentos normativos necesarios y las políticas efectivas a la orden del día. La Argentina ni se asoma a una situación semejante.

Creo en un Estado que incluso impulse la autonomía interna de las mujeres: el Estado debería ser el mayor educador emocional. Educar para la autodeterminación de las mujeres. Educar para la experimentación de la soledad. Educar para la ruptura radical de cada mandato. Educar para saber reír y educar para no tener que citar, más tarde o más temprano -dicho en imperdonable y deliberado criollo- a una poronga: en todos los casos, en la escena pública, las mujeres con poder (esa imagen problemática, kiosquera y endeble que forjó la Argentina en los últimos tiempos de la “mujer con poder”) son mujeres que evocan un pene. Detrás, siempre hubo, hay o habrá un pene, bajo la forma de caudillo, padrino, facilitador, líder espiritual o testaferro.

Claro que hoy la Iglesia nos gobierna. En todos los aspectos. Cada día más. El proceso es irreversible y el Medioevo volvió para quedarse, porque nunca se fue. Por ende, ya fue todo. El panorama es negro. El futuro es mucho peor.

¿El aborto es responsabilidad exclusiva de la mujer? ¿Cómo debe comportarse el hombre ante la situación?

Por supuesto que no. El comportamiento de los hombres debe ser aún más activo a favor de los derechos de esos cuerpos que ellos tanto necesitan para afirmarse como no-mujeres. Los cuerpos que hoy, moneda corriente en el país, van a parar a las bolsas de residuos una vez que los machos comprueban que los pueden intervenir, masacrar y penetrar desde todo ángulo, con la certeza de sus propios culos bien cerrados y su virilidad amparada en un Estado que los exalta.

De cualquier manera, me cuesta pensar la masculinidad: no me gustan nada los hombres. He tenido la buena suerte de no ser hombre. El género siempre es una cárcel, pero en el caso del hombre argentino, ese encierro es demoníaco y asesino.

¿Tematizaste el aborto en algún texto/ trabajo periodístico? ¿Recomendás alguna lectura al respecto?

Puedo pensar en la obra de la filósofa española Beatriz Preciado y la doctora en Comunicación argentina Florencia Cremona, a quienes cito expresa o tácitamente siempre, sobre todo en “No se puede vivir del amor”, el show que todas las medianoches hago en LaOnceDiez, la radio de la Ciudad. Recomiendo leer, y mucho, a Teresa de Lauretis, la filósofa italiana. En junio, estuvo en Buenos Aires, comprobó el estado de la cuestión en la Argentina y se fue diciendo: “Acá, con este nivel de represión sexual, nunca habrá avance social”.

¿Usás algún método anticonceptivo? ¿Cuál? ¿Por qué?

No. No mantengo relaciones sexuales con mujeres.

La presidenta se manifestó en contra del aborto ¿Cómo leés políticamente esta postura? ¿No le conviene al oficialismo abrir ese debate hoy?

No creo ni en la existencia concreta e independiente de este gobierno. Hasta La Cámpora y Horacio Verbitsky -referentes, en teoría, de un progresismo K más o menos inalterable- hoy chupan los cirios del Vaticano. Ya fue todo.

¿Te harías un aborto?

Sí.

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