Mapa de la soledad

ROMERO Agustín Romero nació en 1984 en la ciudad de Trelew, Chubut. En junio de este año publicó su primera novela El Paraíso de los solos editada por Milena Caserola. Actualmente vive en Buenos Aires y cursa el profesorado en Lengua y Literatura con orientación en Educación Popular en el IMPA. Su novela narra los encuentros y desencuentros de una serie de personajes que se entrecruzan en Unión, paradojicamente, una playa desolada del sur patagónico. Pero otros escenarios son posibles ya que Buenos Aires está presente como podría estar representada cualquier otra ciudad sureña ya que el viento, la desolación y el desamparo no escapa a muchas. Romero no sólo explora los lugares posibles en los que puede transcurrir su novela sino también el lenguaje. Por momentos, elige contar en prosa y otras tantas, en verso. Quizás su contado poeta esté imprimiendo cada página de esta historia protagonizada por la soledad.

por Natalia Gauna

¿Por qué decidiste publicar tu novela en una editorial de Buenos Aires? ¿Cómo elegiste el sello editorial?

Elegí una editorial de acá porque si bien soy de Trelew vivo acá hace años. Con Milena Caserola yo ya había editado un pequeño libro de poesías y por eso decidí volver a editar con Matias Reck [editor]. Además me parece que hay tantas voces subterráneas que necesitan decir algo, opinar sobre algo que a las grandes editoriales por supuesto no les importa porque sólo les importa la venta y, en cambio, las editoriales independientes vienen a funcionar como un recogedor de esas voces que están diseminadas por ahí. En el caso de Milena a mí me gusta cómo funciona y desde ahí se habilitó un lugar para mi palabra y no cualquiera te habilita un lugar para que tu palabra pueda ser oída.

9789871583726

¿Cómo funciona el campo literario en Chubut? ¿Qué escritores patagónicos lees?

La verdad que desconozco bastante, cosa que me avergüenza un poco. Pero mi lugar lo estoy construyendo acá y no estoy muy en contacto con gente de allá, en el plano literario, claro. Suena un poco edípico pero admiro mucho a mi viejo, él era periodista pero sus notas tenían un componente literario muy fuerte y era brillante escribiendo. Hace poco encontré unas cartas que él escribió a mi tía en los comienzos de la dictadura y que con ellas, si tuviera más, se podrían hacer una novela epistolar porque son literatura pura. De todos modos, las voy a incluir en la próxima novela que estoy escribiendo. Igual más allá de mi viejo, Ariel Williams es un escritor de allá que tengo pendiente y que me gustaría leer pronto.

¿Qué significa para vos la soledad? ¿Por qué puede ser un paraíso?

La soledad para mí es la soledad del deseo y es la soledad de la muerte. En esos dos territorios estamos completamente solos, y está bien que así sea, digo, en relación al deseo, en ese frágil territorio cuando uno se responsabiliza con él está solo, ahí aparece lo singular de cada uno, y en este punto la soledad puede ser un paraíso. En la novela, en cambio, la soledad de los personajes no es una decisión sino un padecimiento, es una soledad desesperada, es la imposibilidad de construir un vínculo profundo, de arrojarse al abismo que supone el encuentro con otro, como dice uno de los personajes: “la soledad es hoy una multitud que me acecha”. Sin embargo, durante el tiempo que yo escribí la novela, si bien estaba triste y me sentía muy solo, no se trataba de la soledad como un lugar vacío sino que estaba llena, me sentía acompañado por esas voces que iba trazando, los personajes tenían tanta entidad real que me sentía muy acompañado por ellos y esa fue una experiencia interesante, y adictiva también. En relación a la soledad fue una variación que desconocía y me gustó mucho.

¿Crees que tu novela hay un sello de época en cuanto a la trama y al modo de escritura?

Pienso que hay algo de colectivo en esas voces que trazan la novela, principalmente de mi generación. En la mayoría de las personas de mi generación que la leyeron tuvo muchas resonancias, establecieron fuertes proyecciones con los personajes, o eso me dijeron, no sé. Ahí habría que pensar también en esa tensión entre la soledad y lo colectivo, o en lo que hay de colectivo en esas voces singulares.

¿Por qué recomendarías leer El Paraíso de los solos?

En mi caso yo elegiría leer la novela porque encuentro muy pocos libros donde haya vínculos homosexuales como soporte de temas más universales, como el amor. Es decir hablar sobre eso sin necesidad de que eso se vuelva el tema central, sostenido siempre por una opinión moral o haciendo una industria de la homosexualidad. Hablar sobre un vínculo homosexual en la novela, no sólo porque partí de la experiencia, fue también una decisión política. Una vez una señora en el sur me hizo una devolución terrible de la novela. No hablaba ni de núcleos temáticos ni de técnicas narrativas sino del vínculo entre Lars y Severo, hizo una lectura moral, muy conservadora. Pero eso reforzó más la idea de que escribir siempre es una decisión política y que la literatura puede ser una herramienta de transformación política.

¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Estoy escribiendo otra novela, todavía trazando un mapa. Recién estoy empezando así que no sé qué curso va a tomar.

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