Pola Oloixarac: “El acontecer político y social es una selva trivial”

chus-sanchez

Por Anahí Pérez Pavez 

Pola Oloixarac estrenó en noviembre Hércules en el Mato Grosso en el Teatro Colón.  La escritora ideó y escribió el libreto del drama lírico que en tres actos fantasea un viaje basado en una historia real. Tónica le preguntó sobre su estilo, presente y proyectos:

¿Cómo fue el proceso de producción de Hércules? ¿Cuánto duró desde el encargo hasta el producto final?

Fue una navegación multifaria, venturosa. Trabajamos juntos con Esteban Insinger por partes, y otras veces cada uno se metía en su mundo. Chateábamos de madrugada. Yo le mostraba cosas, él me mostraba cosas; varias de sus composiciones  surgieron de madrugada. Mientras, nuestra co-equiper, la artista Luna Paiva, avanzaba con bocetos para la escenografía.  Hicimos un esbozo en julio de 2013 y en septiembre nos dieron el okay en el CETC. En julio de 2014 les dimos el primer acto a los cantantes y entregamos la partitura final los primeros días de septiembre.

¿Cómo fue la convocatoria y el contacto con los artistas de las diferentes disciplinas?

En la historia real el barón Langsdorff, el jefe de la expedición, organiza la expedición como quien cura una exposición: convoca a su botánico favorito, al astrónomo que más admiraba, cartógrafos de renombre; así compuso su team. En ese team estaban Rugendas, que desertó tempranamente (y lo que le ocurrió después es el tema de Un episodio en la vida del pintor viajero de César Aira), el que sería inventor de la bicicleta y el inventor futuro y avant la lettre de la fotografía, Hercule Florence (nuestro héroe). Con ese espíritu langsdorffiano salimos nosotros a reclutar nuestros secuaces.

Fuimos al CETC a ver un concierto de Nonsense, un distinguido ensamble de voces que hacen repertorio contemporáneo. Ahí nos topamos con dos Exploradores: Alejandro Spies, un barítono fuera de serie, actoral y vocalmente, y Martín Díaz, un tenor con una voz muy hermosa. Nos quedamos muy impresionados con Virginia Majorel, que tiene esas voces que te despeinan, una de las mejores sopranos de la Argentina.

Pero nos faltaba una Anaconda. Fuimos con Etián a un concierto del Coro Nacional de Jóvenes en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (le tengo un cariño especial a esa Basílica, porque ahí canté como parte del coro el Requiem de Mozart). Al entrar, la voz de una joven llenaba la catedral. María Paula Alberdi terminó su solo delicioso y se reunió con sus compañeros; parecía un cervatillo, y a la vez emitía algo valiente y noble. La esperé a la salida del concierto y le pedí su mail. Su voz y su actuación fueron una revelación en la ópera.

Luego se sumó el gran Walter Jakob, que venía de dirigir Fantomas en el CETC, y él nos trajo a Eduardo Pérez Winter, que manejó divinamente la luz. Los pianistas fueron convocados por Esteban Insinger: Victoria Gianera, la talentosísima hija del crítico musical Pablo Gianera, y Leandro Rodríguez Jáuregui, que además de eximio pianista es un poeta que vale la pena leer. En medio de los ensayos en el CETC Leandro se ponía a tocar Schumann y todas, incluidas las maquilladoras, salíamos de nuestros agujeros a suspirar por él.

pola1

¿Qué te inspira? La selva, los animales, el cielo, en fin, ¿La naturaleza? Parece ser que todo lo que te lleve fuera de los típicos temas de la narrativa joven nacional, vinculados al acontecer político-social, ¿Es así?

El acontecer político y social es una selva trivial, repetitiva y fundamentalmente aburrida en su obediencia, porque sus temas y tonos vienen dados por la narrativa periodística fogueada por el Estado. En ese esquema, el Estado es el único autor concreto, y de ese modo el peronismo deviene en el género literario más común. El peronismo es el autor canónico fácil, es el César Aira formulaico, que vive formando sus cuadros, sus epígonos. Lamentablemente la supuesta narrativa comprometida se limita a producir flanes. Me inspiran otro tipo de heroínas y villanos. Los Kurtz, los Fitzcarraldos, los que se aventuran en la selva peligrosa con ambición y desmesura, la idea de lo divino, los freaks y la metafísica.

El libretto resulta poético y filosófico. En fragmentos hablas de “la oscura noche del lenguaje” y usas distintas lenguas. ¿Encierra Hércules una pregunta acerca del lenguaje, sus sentidos y alcances?

Todo el trabajo con las lenguas fue súper estimulante. Nunca había escrito en portugués mucho más que mails y chats, y en el medio estudié quechua para hacer cantar a mis anacondas. El quechua, o runa simi, es un viaje en sí mismo. En un momento el quechua se me presentó como una especie de alemán con ideogramas sonoros, donde las palabras forman bloques de sonidos de la selva, un latín aglutinante de corazón chino, y me enamoré. Me metí en un curso de quechua re hippie, donde no faltó el color local: una de las teorías del profesor era que la unidad básica peronista proviene del Ayllu Incaico, lo que le sumaba la evidencia de que la madre de Perón era de Santiago del Estero y quechua hablante. Ahí entré en contacto con el quechuo-kirchnerismo, casi otra ópera.

En el momento en que los viajeros navegan por el Mato Grosso, el Emperador se había afincado en Rio de Janeiro huyendo de la Europa cercada por Napoleón. Su jugada elegante como rey fugitivo es plantar el trono en Rio, convertirse él mismo en Nabucodonosor de los trópicos; entonces Brasil se convierte en imperio sin antes ser nación, con los atributos de la nación, como un lenguaje unificado. Además, nos gustaba la idea de hacer antropofagia con los antropófagos. Escogimos el portugués como lingua franca pero es un portugués impuro –o quizás por eso más propiamente portugués, creo que Oswald de Andrade lo llama fala impura, lengua impura. Las anacondas acechan en quechua pero también se apoderan del portugués y en el momento del ataque al barón cantan en portugués-alemán, lo que fue muy divertido de hacer, los verbos en portugués y los objetos directos en alemán. Así que supongo que sí, la pregunta por el lenguaje atraviesa todo el trabajo. No quiero dejar de agradecer la gran ayuda de Andréa Bertacchini, una carioca varada en Buenos Aires, que hizo la corrección de mi fala impura.

polas

¿Tenías relación con el género clásico antes del encargo del CETC?

Me encanta la música clásica, y sigo con interés y dilettantismo la escena de la música contemporánea vernácula. En un tiempo estudié en el conservatorio y cuando estudiaba canto mi repertorio era clásico, Bach, Schubert, Mozart.

La puesta no es ostentosa y, sin embargo, despliega gran calidad, resulta ambiciosa; como si buscara conquistar otros horizontes ¿Es así? ¿Hasta dónde te gustaría que llegue Hércules?

Por ahora se estrena el año que viene en Nueva York y esperamos reponerla en 2015 en Buenos Aires. Todo es muy nuevo para mí, así que mis ambiciones se ven satisfechas y sobrepasadas todo el tiempo; ya haber estrenado Hércules en el CETC y disfrutar tanto construyéndola es magnífico.

¿En qué otros proyectos te aventurás actualmente?

Terminé una novela que sale el año que viene, se llama Las constelaciones oscuras. Y estoy escribiendo un ensayo; en realidad siempre estoy escribiendo un ensayo. Espero publicarlo en 2015.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s