¿Qué hay, qué vemos, qué imaginamos?

SN&APor Natalia Gauna

Sexo, nazismo y astrología
Juan Terranova
Colección Federal de Literatura Contemporánea
Editorial Punto de Encuentro, 2014.
304 páginas

 Sexo, nazismo y astrología es el nuevo libro de ensayos de Juan Terranova editado por Punto de Encuentro. El mismo contiene 31 artículos publicados originalmente en la revista digital Paco en los que el autor se propone abordar diversas temáticas y reflexionar sobre las problemáticas y definiciones de una época en la que reina la hiperconexión cibernética.

En lo superficial cada relato pareciera no tener nada en común con el siguiente.

El primero, “Payasos”, recupera la historia del clown Tapalín de San Miguel del Valle de Tucumán a partir de una crónica publicada en la revista zonal Zeta. El segundo, “Fuego”, aborda un caso policial que tuvo en 2011 gran repercusión mediática. El titular del INADI de La Rioja quemó a su esposa embarazada. Otra vez, Terranova parte de una nota periodística -en este caso publicada por el diario Clarín– para comenzar a construir una lectura posible sobre la construcción de la verdad periodística. Pero, retomo, ésto es sólo en apariencia, en lo superficial.

Existe una idea globalizadora que empieza a trazarse y que brinda sus primeras pistas en “La Novela”, un artículo que explora las formas del género desde su concepción histórica hasta la del propio autor. “La novela es un artefacto de resignación”, dice Terranova pero ¿de qué? ¿a qué renuncia la novela? ¿y el novelista?. Cito una frase sin importancia hasta entonces: “La novela conoce a Internet. La incidencia de Internet, con el correo electrónico y las redes sociales debería ser más determinante ya que ahí se escribe y se lee todo el tiempo”. La novela resigna su forma, su definición genérica porque es su cruce, “su saludo tibio” con Internet lo que la define. Mientras que la novela resigna su definición genérica el novelista resigna su identidad. Esta es la clave de Sexo, nazismo y astrología: internet y lo identitario.

Terranova no aborda una serie de temáticas diferentes entre sí para yuxtaponer sus lecturas, dialogar con su consumo erudito e irónico de la web sino que se pregunta por la identidad del hombre en la era de la hipercomunicación. En el artículo “Niños Travestis” lo expresa sin artilugios. “Hoy nuestro espejo son las pantallas conectadas a la web, no nuestro DNI”. Internet moldea, define y corrige nuestra existencia y en tanto se inmiscuye en cada aspecto de la vida moderna, de la vorágine cotidiana es que ninguna lectura es posible abordarse desentendiéndose de las pantallas.

Desde esta premisa parte el autor para ensayar lecturas sobre el cuerpo, la naturaleza humana, la monstruosidad, el placer y el deseo, la otredad, el travestismo, el psicoanálisis y su angustia, la pornografía, el amor y la belleza, la muerte y lo esotérico, los zombies y el nazismo:

“Ya sabemos que si uno estuvo, en la lógica de la Web, dejar de estar es imposible. Incluso si uno nunca estuvo es difícil dejar de estar. El flujo digital no se puede remontar. Funciona en un solo sentido. Como una maratón de información zombie desplazándose con dirección única y obligatoria”.

La complejidad de superponer tantas lecturas posibles sobre todas las cuestiones mencionadas no sólo complejiza la lectura de este libro sino que, además, discurre en un problema.

Su constitución caótica dispara aristas de pensamientos que no son nunca retomados por el autor y que constituyen hipótesis interesantes por abordar, no menos trascendentales que Internet, para el hombre moderno. En “Navidad” Terranova se pregunta si hay algo más humano que el comercio. Y, si bien, algunas ideas aparecen entorno a la Navidad y a su idea de premiar las buenas acciones deja sin respuesta sus propios interrogantes, los expuestos y los que no. ¿Qué sucede con la compra y la venta en torno a Internet? ¿Qué es hoy el trabajo? ¿Cómo se conforma un trabajador? Sexo, nazismo y astrología no dice nada pero la pulsión por decir algo al respecto está ahí, se lee entre líneas. Sin embargo el autor descarta estas preguntas implícitas por reponer sólo las explícitas.

Su constitución caótica no escapa a la numeración de los ensayos. Resulta azaroso el modo en que se concatenan los artículos más allá de la idea central que los une respecto a Internet y lo identitario. Sin embargo, ¿por qué exigirle a un libro que retoma el caos cibernético que sea ordenado? Resulta imposible pero no menos incuestionable ya que Terranova sí logra ordenar de manera intrínseca cada ensayo -sobretodo los primeros-. Cada párrafo es numerado y no supera las quince líneas, salvo algunas excepciones. Los que Terranova elige escribir entre paréntesis tiene tres modos de constitución: o bien, encierra una reflexión o una serie de preguntas o es del orden ficcional. “21. (Pienso en Rodolfo Walsh, un Rodolfo Walsh instrumentalizado, vivo y muerto al mismo tiempo, un lugar común, un trade mark, una oficina, un vertedero)”.

Si bien el título no responde a lo central de este libro si toma tres aspectos que circulan en casi todos los artículos con excepción del nazismo que cobra protagonismo a partir de un poco más de la mitad. Ahora bien ¿por qué aparece la historia alemana? A partir de concebir lo ideológico no sólo como instrumento sino también como identidad. Retomando Las cuestiones, libro de ensayos de Nicolás Casullo, Terranova dice: “El nazismo resurge una y otra vez, presionando y seduciendo por todos los medios y anticipa que Internet no va a ser diferente a esas cuestiones”.

Para terminar de construir la concepción de que Internet es la columna vertebral de nuestra época el autor elige otra vez palabras prestadas. Esta vez de Sebastián Robles que dice: “la forma es la web” a lo que Terranova agrega que “La Web, organismo fractal privativo del siglo XXI, lleva en sí misma esa marca temporal”. Finalmente, en “Ritmo y Angustia” el autor concluye este libro llevando la reflexión a su máxima expresión relacionando la angustia -visceral y reveladora para el hombre- con el ritmo que instrumenta la vida -el del bombeo del corazón, el del amor, la pasión y el cuerpo-. Se pregunta: “¿Hay un ritmo en la web?” y en este punto Terranova expresa una idea superadora a la cuestión de Internet y lo identirario. El teorema de este libro:

“La angustia no tiene solución como lo humano no tiene solución. Pero quizás si miráramos nuestro mundo bajo esta luz dejaríamos de demonizar Internet o sentir angustias tan baratas. El objetivo sería abandonar los atolondrados balbuceos copiados del siglo XX para empezar a concretar el siglo XXI”.

Pero aún restan poco menos de 100 páginas para su final ¿sobran? No. Y, no porque Terranova le quede mucho más por decir sino por las preguntas que aún le quedan hacer.

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1 reply »

  1. En todo caso la vida es vertiginosa. Nos dejamos seducir por cuanta cosa buena o mala constituye u ofrece el mundo. La Web representa el espejo de una realidad que arde. Sentimientos como en amor (de la manera en que cada uno lo concibe) subyacen tras una máscara que oculta aquello que inevitablemente se desintegra. Una trampa mortal -No busques aquí dentro lo que está afuera, porque cuando lo encuentres quedaras perdido en un laberinto junto con lo que creíste encontrar- Personalmente siento que cada vez el tiempo es menos, no lo quiero perder aquí, pero es difícil escapar.

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